Candás, Gonzalo BENGOA
La plaza de abastos de Candás necesita ser rehabilitada. Es la valoración de comerciantes y vecinos, que reclaman mejoras que reactiven su actividad. Critican su estado de conservación, la pésima entrada, la disposición de los puestos de venta y las humedades de la planta baja, donde, de lunes a viernes, abre una pescadería. El Ayuntamiento de Carreño hizo una inversión para pintar las paredes de la plaza, con cinco negocios, pero muchos consideran que el deterioro no se resuelve con una mano de pintura. «Sufre un abandono evidente por parte del Ayuntamiento», critica Ana García, una de las vecinas de Candás que hace la compra cada fin de semana en la plaza de abastos.
Carmen Muñiz lleva más de dos décadas con su tienda justo a la entrada de la plaza. Se trata de un negocio que antes regentó su madre y primero su abuela. La tendera recuerda que la plaza se reformó hace unos años, pero «a causa de las obras la clientela se perdió. Si vuelven las obras, se perderán aún más clientes». Muñiz destaca que actualmente la plaza tiene poco movimiento. La tendera dice que la escasa clientela se debe a la aparición de los supermercados en Candás. También sostiene que la plaza de abastos alberga pocos negocios: apenas dos fruterías, su tienda y otras dos pescaderías.
Una de las fruterías de la plaza no deja de tener clientes a lo largo de toda la mañana. El goteo de gente es constante. «Lo que se necesita es gente, más que una reforma integral», dice una frutera, que prefiere no dar su nombre. «Hay quien dice que se deben quitar las columnas, pero el problema es otro», añade la mujer, que se muestra contenta con su negocio. «Que siga como hasta ahora», afirma.
Más crítica se muestra María Teresa Granda, que lleva doce años al frente de otra frutería en la plaza de abastos de Candás. «Se necesita una rehabilitación integral, porque su aspecto no atrae a la clientela», advierte la mujer. Granda dice que los responsables municipales «pueden darse un paseo por otras ciudades para comparar esta plaza con otras». Asegura que la clientela se mantiene «porque son fieles y buscan la mejor mercancía».
La pescadera prefiere no opinar sobre la rehabilitación de la plaza mientras atiende a dos jóvenes clientes que acuden cada sábado al recinto a hacer la compra. Tomás García lo tiene claro: «Prefiero hacer el gasto a gente de Candás con buenos productos que en un supermercado. Vienes a la plaza y te da confianza lo que te ofrecen». Y añade: «Acudimos siempre los sábados, porque las tardes de lunes a viernes la plaza está cerrada y eso nos obliga a gastar en otros lugares». Sobre el estado de las instalaciones es claro: «Con ver la plaza no hay mucho más que decir».
A la clientela se la ve contenta en la plaza. «Esta frutería siempre tiene gente y vengo todos los días», señala una mujer con las bolsas llenas de fruta. Los que esperan el turno también destacan la calidad de los productos que ofrece la frutera y las ventajas que tiene el puesto con respecto a otras tiendas y locales de Candás. «El trato con los clientes es mejor que en otros lugares», comenta José Luis Calvente, otro de los clientes habituales de la frutería. Calvente señala un detalle: «Además de la calidad, aquí no te cobran los céntimos y tampoco las bolsas».
«La plaza necesita una rehabilitación integral para atraer a la clientela»
María Teresa Granda
Frutera
«Prefiero hacer el gasto a gente de Candás, porque me da confianza»
Tomás García
Cliente