FRANCISCO GARCÍA
Certifica la estadística médica que cientos de gijoneses sufren cada año rotura de cadera a causa del mal de la osteoporosis. Determinadas enfermedades son síntoma evidente del estado de la sociedad. Las caderas más frágiles son propiedad de nuestros abuelos, de manera que aquella zona sanitaria que registra mayor número de intervenciones quirúrgicas de ese tipo es obvio que padece síntomas de envejecimiento. Unos cientos de gijoneses se fracturan cada año la cadera y más de 24.000 se rompen la cabeza cada día laborable buscando un empleo. El paro, que no deja de crecer, va camino de provocar una grave fractura social. Cada vez son más familias las que sufren la dentellada del desempleo. No existe síntoma mejor de salud económica que la creación de puestos de trabajo: el empleo marca el músculo de la robustez de un país. También de una ciudad como la nuestra, donde el paro va camino de convertirse en un mal crónico que antes o después requerirá de un cirujano de hierro.