R. V.
«Han contactado con nosotros de clubes de Gijón, y de fuera de Gijón, y recibido llamadas de concejales de Deportes de muchos ayuntamientos de Asturias y de alguno de fuera. Siempre les pido que tengan paciencia, que hay asientos para todos». El concejal de Deportes del Ayuntamiento de Gijón, José Ramón Tuero, ha incluido entre las actividades de su equipo técnico del Patronato Deportivo Municipal la organización logística del reparto de los viejos asientos de El Molinón. Las miles de butacas rojas y blancas que ya no tienen cabida en ese Molinón que cambia de imagen a golpe de talonario son, sin embargo, oro para quienes están acostumbrados a seguir los partidos de su equipo desde la frialdad y la dureza del hormigón.
Hasta la fecha se han entregado asientos a los clubes de fútbol del Roces, Quinta San Eutiquio, Lloreda y Gijón Industrial. Incluso algunas decenas de asientos se han ido para el campo del Laciana, en la vecina provincia de León. «Su concejal fue uno de los primeros que se interesó», matiza Tuero para explicar el salto de la frontera asturiana. Y como la apuesta por el reciclaje empieza por uno mismo, el Patronato Deportivo Municipal se llevó alrededor de 800 asientos para colocar en el remodelado Palacio de Deportes de La Arena. No es la primera vez que la política de austeridad del gobierno de Paz Fernández Felgueroso se ceba sobre las sillas. Sin ir más lejos, se vendieron al público las viejas butacas del teatro Jovellanos antes de remodelarlo.
En el caso del Molinón la demanda se antepuso a la oferta. Las llamadas al Ayuntamiento o al Sporting fueran tantas que, al final, se ha optó por poner orden en el asunto. Los interesados deben hacer una solicitud por escrito al Patronato Deportivo Municipal, que irá atendiendo esas peticiones por orden y según la disponibilidad, ya que no todas las butacas que se están retirando de El Molinón están en condiciones de seguir en activo. Una vez concedidas, los beneficiarios del regalo se tienen que hacer cargo del traslado. «Los asientos no cuestan nada pero tienen que venir ellos a buscarlos», explica el concejal socialista.
Esta fuga de butacas de El Molinón hacia otros campos de Asturias se prolongará durante meses ya que en la reforma del estadio aún se está pendiente de renovar los asientos de las gradas norte, este y oeste. Por ahora sólo se han repartido asientos de la vieja y emblemática Tribunona. El edil gijonés calcula que, al final, se podrán regalar algo más de la mitad de los casi 25.000 asientos que conforman el graderío de El Molinón. Así, todos podrán tener un asiento de Primera División.