R. G.
«Era un chaval muy tranquilo y muy querido en el bar. Nunca hablaba de su vida, pero siempre se mostraba muy amable con todos los compañeros, a los que nunca dedicó un mal gesto ni una mala palabra». De esta manera recordaban ayer a su compañero de trabajo los camareros y responsables del restaurante La Mar de Bien, en donde Rubén Sevillano llevaba trabajando desde el pasado verano.
Los empleados del bar, que ayer cerró por defunción, aseguran que Rubén era «muy conocido en Gijón», ya que había trabajado en otros establecimientos de hostelería de la ciudad como el Llagar de Cabueñes o la Parrilla Muñó. «Era un chico muy trabajador; cuesta trabajo pensar, de sopetón, que ya no estará entre nosotros», concluían sus compañeros de trabajo, visiblemente afectados por el fatal suceso.