María IGLESIAS
Emma Álvarez se enfrenta a una de las etapas más «optimistas» de la Asociación Contra el Cáncer, con ganas de poder gritar a los cuatro vientos: «De un cáncer se sale». Con un caso de enfermedad en su familia, esta ovetense acaba de convertirse en la nueva presidenta de la junta local de Gijón, una ciudad que suma unos mil enfermos nuevos al año. Sustituye en el cargo a Mari Carmen Trigo, para quien no tiene más que «agradecimientos». Al frente de un nuevo equipo, compuesto por rostros jóvenes, su principal objetivo es modernizar la entidad.
-¿Seguirán una línea de continuidad, o de cambio con respecto a la anterior junta directiva?
-Queremos un cambio, establecer nuevos objetivos y renovar la asociación. Al cambiar también la junta provincial y las juntas locales de Oviedo, Avilés y Gijón, nos gustaría trabajar conjuntamente, unificar las propuestas de todas las juntas y aunar esfuerzos. Tenemos ideas distintas a las anteriores.
-¿Cuáles son esas ideas?
-Uno de los principales objetivos a potenciar es informar sobre qué es la asociación, para qué sirve y cómo ayuda, porque la mayor parte de la gente, incluyéndome a mí hace unos meses, no conoce la labor real de la asociación. Por supuesto, también queremos fomentar las líneas de educación a la sociedad en cuanto a medidas preventivas, apoyar y acompañar, estar cerca de los enfermos y las familias, promover la investigación oncológica, informar sobre la transcendencia del cáncer y presionar a los estamentos públicos y privados para que nos apoyen y se involucren. Todo esto se hace gracias al voluntariado, por eso uno de los objetivos es sumar nuevos socios, en la actualidad tenemos unos cuarenta asociados.
-Dice que los objetivos de la asociación apenas se conocen. ¿Qué idea tiene la gente de la entidad?
-Creo que ni siquiera se conoce, y lo único que tienen en mente es a las señoras con la hucha. Se conocen más las campañas a nivel nacional que local. Una de las cosas que queremos dejar claro es que ofrecemos asistencia psicológica a familiares y a enfermos. También se ofrecen ayudas económicas a aquellas familias que estén en una situación difícil y que necesiten, desde medicamentos, hasta comprar una peluca, transporte, etcétera.
-¿Cómo van a atraer nuevos socios?
-A través de la página web (todocancer.org) la persona que lo desee puede hacerse socio o realizar una aportación económica. Además, tenemos en trámites la colaboración con empresas públicas y privadas, a través de subvenciones. También tenemos previsto hacer un campeonato de pádel y recuperar las cenas benéficas.
-¿Mantienen relación con la unidad oncológica de los hospitales de Jove y Cabueñes?
-Tenemos contactos con los dos hospitales. Concretamente en Cabueñes se realiza un apoyo psicológico a la unidad de hospitalización en domicilio, que esperamos potenciar en un futuro y extenderla a otras unidades. Queremos que deriven enfermos en el momento del diagnóstico. En otras comunidades hay unidades de psicooncología, aquí en algunos casos derivan a los enfermos a salud mental, pero no es lo mismo.
-¿Cuáles son los principales motivos por los que acude la gente a la asociación?
-Hay personas que llegan muy desorientadas porque se les acaba de diagnosticar un cáncer, y también llegan pidiendo información.
-¿La normalización de la enfermedad ha ayudado a que se le tenga menos miedo?
-El día del diagnóstico se tiene mucho miedo porque se asocia a muerte, pero hay mucha gente que ya se atreve a decir «cáncer» y eso es un gran paso.
-¿De qué forma se realiza el apoyo psicológico?
-Depende del paciente y del momento en el que aparece el paciente. Lo que hacemos fundamentalmente es contención emocional e inserción. Es decir, normalización de la situación, luego se trata en función de cada caso. Aquí sólo podemos ver pacientes oncológicos y cualquier patología asociada a la enfermedad oncológica.
-¿El enfermo suele acudir con el cáncer recién diagnosticado o con la enfermedad avanzada?
-Lo más frecuente es que la gente venga con la enfermedad avanzada, y sería ideal que vinieran cuanto antes porque los problemas no se cronifican. Tienes que asumir que tu vida ha cambiado y que ya no puedes hacer las mismas cosas. Por ejemplo, fregar los cristales, o ponerte biquini en el caso del cáncer de mama, o en el caso del cáncer de próstata, no poder mantener relaciones sexuales de la misma manera. Tienes que entender que no vas a ser la misma persona, las conversaciones te van a parecer superficiales. Y todo eso acompañado con que la enfermedad afecta a la familia. Además, el 90 por ciento de los que buscan ayuda son mujeres y sólo un 10 por ciento de hombres.