Pugnas políticas al margen, ¿qué gijoneses sufren el paro en sus carnes? Si se hace caso a las estadísticas, el gran problema lo tienen las mujeres y, por edades, quienes tienen entre 25 y 44 años. El registro local a mes de enero establece que de los 24.019 parados, el 55 por ciento -13.244- son mujeres, pero, además, son ellas también quienes han soportado ese incremento del paro que va del último mes del año pasado al primero de éste. De los 1.563 nuevos parados de 2010 son mujeres 973 y hombres 590. Una de las explicaciones está en el final de las campañas especiales de ventas de Navidad que se dan en centros comerciales y que normalmente tienen a las mujeres como destinatarias de empleos temporales. También son las mujeres quienes tienen el «honor» de encabezar la lista de demandantes de empleo. Si Gijón tiene 31.384 personas con esa condición de buscadores efectivos de trabajo, 16.724 de ellas son mujeres.
Puestos a mirar las edades, el grueso de los desempleados registrados como tales en la ciudad -12.920 personas- está en la franja de edad que va de los 25 a los 44 años. También es la franja que más ha sufrido este último incremento del paro estadístico, con una subida relativa intermensual del 8,46%. En la franja de mayores de 45 años hay 8.835 parados y sólo 2.256 en menores de 25 años.
Y por sectores es el ámbito de los servicios donde más duele el paro. A este sector se corresponden 16.096 de los parados registrados y 1.266 de los nuevos parados del último salto mensual. Una cifra absoluta que está muy por encima de los 12 nuevos parados en el sector de la agricultura, los 91 de la construcción y los 100 de la industria. Estos datos son un reflejo evidente del cambio en la escala de poder de cada sector dentro de la economía local. El Gijón industrial que sentaba sus pilares sobre la minería, la construcción naval y la metalurgia hace tiempo que dio paso a un Gijón que apuesta más por las nuevas tecnologías, la innovación o el turismo para sacarse las castañas del fuego. El cambio de modelo económico se deja sentir en el Inem.