P. G. / C. J.
El acuerdo logrado entre la Universidad de Oviedo y el Ayuntamiento de Gijón sobre la antigua Escuela Jovellanos, actual sede de la Cátedra de Extensión Universitaria, fue junto al presupuesto el punto que suscitó más debate entre los miembros del consejo de gobierno. Incluso requirió una explicación del vicerrector de Infraestructuras, José Carlos Rico, quien señaló que el edificio necesita «una reparación». El rector expuso que una de las razones de la permuta por el nuevo complejo de servicios científico técnicos en Viesques es que la institución no puede abordar las reformas necesarias «ni en estos momentos ni más adelante», y subrayó el escaso uso que tiene el edificio de la calle Tomás y Valiente. «Se encuentra infrautilizado y en mal estado», remarcó el máximo responsable de la institución académica ante las críticas de algunos sectores de la oposición.
La catedrática de Derecho Internacional Público Paz Andrés advirtió que con esta cesión se debilita la presencia de la Universidad en la vida social y cultural de Gijón. «No es un edificio cualquiera que pueda ser objeto de trueque por razones económicas o de oportunidad», protestó la docente, al tiempo que recordó que existía un compromiso del Principado de rehabilitar estas instalaciones y mantener así los usos académicos. La propuesta salió adelante con 37 votos a favor, 3 en contra y 3 abstenciones.
«La Universidad de Oviedo debe concentrar toda su docencia e investigación en el campus», defendió después en rueda de prensa el rector, quien descartó que el edificio de la Cátedra pueda utilizarse «para más». «El nuevo del campus, sí», precisó, en referencia al complejo de servicios científico técnicos con cubierta vegetal firmado por José Bárcena.
Paz Andrés también planteó en la reunión del consejo de gobierno una segunda cuestión referida a los usos de la parcela del campus gijonés que previsiblemente albergará próximas ediciones de la «Semana negra». La catedrática señaló que ya que el convenio antes citado se presenta como el marco regulador de las relaciones entre la institución académica y el Ayuntamiento de Gijón, el documento debería recoger un posicionamiento claro sobre el controvertido asunto del ferial. Tampoco obtuvo respuesta por parte de ninguno de los miembros del equipo rectoral. No obstante, minutos después, y durante su comparecencia pública ante los medios de comunicación, Gotor fue mucho más claro y reiteró que la Universidad mantiene la misma postura contraria a la instalación de la «Semana negra» en el campus.
El hecho de que se haya apartado este asunto del acuerdo suscrito con el gobierno municipal hace que la Universidad pierda fuerza para resolverlo si lo lleva a futuro de forma independiente, según Paz Andrés.