EDUARDO G. SALUEÑA MUSICÓLOGO
Con ocho trabajos publicados, uno de los cuales («Daiquiri blues») se estrenó el pasado 2009, y con tres nominaciones a la XIV Edición de los Premios de la Música, que concede la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música, el cantante madrileño Quique González vive un dulce momento artístico. El pasado jueves se presentó acompañado por su banda sobre el escenario del teatro Jovellanos de Gijón, dentro de la programación del Festival de la Palabra. La acogida del público fue muy calurosa, con una audiencia muy implicada desde el principio, que aplaudía y vitoreaba cada movimiento de su ídolo, coreando gran parte de sus canciones y realizando varias peticiones musicales espontáneas. El aforo apareció colmado (las entradas se vendieron en su totalidad), y entre los espectadores se podía distinguir a gente de todas las edades (aunque con un rango mayoritario de veinteañeros y treintañeros).
«Daiquiri blues» y «Cuando estés en vena», las dos piezas que abren su nuevo álbum, sirvieron también como carta de presentación para su directo, mostrándonos un registro de rock de autor con ciertos elementos de folk, pop y, ligeramente, de blues, estilo más presente en su nuevo trabajo (aunque reivindicado de una manera muy sutil). La formación en vivo que acompañaba a Quique es su combo habitual, con Jacob Reguilon al bajo eléctrico y al contrabajo, Toni Jurado a la batería, Julián Maeso al órgano Hammond y a los teclados (haciendo un uso preferente de pianos acústicos y eléctricos), y Javier Pedreira a la guitarra eléctrica (sustituyendo a David Soler, presente desde los inicios de la gira de presentación de este disco), ofreciendo un contrapunto sólido y correcto a la voz de Quique (quien, por cierto, iba cambiando de guitarra tras cada canción con la ayuda de un chico que se encargaba, entre otras cosas, de ello). Durante el recital hubo secciones de mayor intensidad combinadas con otras más intimistas, con el propio cantante sentado al piano («Pequeño rock'n'roll») o en solitario acompañado de su guitarra acústica («Lo voy a derribar por ti», «Aunque tú no lo sepas»). Un momento muy especial de la actuación fue su colaboración en escena con el músico asturiano César G. Miranda (más conocido como César «Pop», habitual colaborador con bandas como «Babylon Chàt» o «Pereza»). Con este sentado al piano (a quien antes ya le había dedicado su pieza «Hasta que todo encaje») interpretaron «Algo me aleja de ti», versión de José Ignacio Lapido, y «Riesgo y altura», coescrita por el propio César, y que mostró la cara más sofisticada y jazzística de la banda. La fórmula de Quique González triunfa por todo lo alto, con una imagen muy estudiada y una fórmula musical que, sin presentar nada especialmente nuevo, se puede disfrutar sin complicaciones.
La próxima cita musical dentro de este ciclo será con el popular cantante de origen mierense Víctor Manuel, quien, bajo el título «Vivir para cantarlo», repasará canciones de toda su trayectoria en un formato acústico e intimista, acompañado por el pianista David San José y el guitarrista Ovidio López. La cita, en este caso, será doble, con dos conciertos ofrecidos en el teatro Jovellanos, los próximos jueves 18 y viernes 19 de febrero, a las 20.30 horas.