R. VALLE
Una zona de instrucción de guardia con espacios dignos para denunciantes, abogados y detenidos donde ahora hay un viejo gimnasio. Ése es el eje central del plan de obras impulsado desde el Ayuntamiento de Gijón para reordenar espacios y usos en el histórico edificio de la Policía Local, entre la calle de San José y la avenida de Hermanos Felgueroso. Los responsables municipales de contratación cierran este sábado el plazo de aceptación de las ofertas de las empresas, que tienen seis meses para ejecutar estas obras y un importe de licitación, con impuestos incluidos, de 297.371,38 euros. El encargado de diseñar estos nuevos espacios en el inmueble que creara a mediados de los años treinta del siglo pasado el reconocido Avelino Díaz Fernández-Omaña ha sido el joven arquitecto gijonés Ignacio Peón Tamargo, quien es también responsable de la dirección de obras en la obra del recrecido de la grada Norte de El Molinón.
El proyecto de adecuación incluye diversas modificaciones en la zona noroeste de las plantas baja y primera del edificio, donde ahora mismo hay un gimnasio -el que utilizaban los bomberos cuando ésta era su sede antes de cedérsela a la Policía Local-, y parte del aparcamiento. En total, se actuará sobre una superficie construida de unos 280 metros cuadrados. Casi 200 de esos metros se corresponden con la planta baja, donde a la zona de instrucción de guardia se sumarán áreas para detenidos, para abogados y para la declaración del público, además de salas de espera y recepción y otros espacios de tránsito. La intención es que este espacio tenga entrada propia, para liberar el vestíbulo central de la Comisaría del tránsito de miles de personas. Para conseguir esta entrada independiente y directa se reconvierte en acceso peatonal uno de los tres portones que ahora permiten llegar al aparcamiento.
Por otra parte, los 80,38 metros cuadrados sobre los que se actúa en la planta primera se reparten entre los vestuarios femenino y masculino y surgen del aprovechamiento de la altura del gimnasio.