FRANCISCO GARCÍA
El deporte gijonés, que sufre la zozobra de una nave sportinguista encallada desde hace semanas en la arena movediza de la derrota, eleva la copa y brinda con las burbujas achampañadas del reconocimiento regional de la prensa deportiva: el mejor club asturiano de 2009 y la más destacada deportista del pasado año enarbolan el nombre de esta ciudad: el Biesca y Natasha Lee, estandarte y heroína, respectivamente, del hockey sobre patines. Andrés Capellán, que asciende de tres en tres los peldaños del estrellato atlético; y Martina de la Puente, dueña de una trayectoria de metales y peso, completan el podio de los méritos gijoneses del pasado ejercicio deportivo. Citius, altius, fortius. Se puede decir más rápido, pero no más alto ni tampoco más fuerte: Gijón gana en Asturias por su velocidad de reacción en la carrera del futuro. Esta ciudad ha sido y es cuna y cantera de excelsos deportistas porque desde lejano inculcó en sus gentes el gusto por competir, que es afán de perdurar.