La Policía gijonesa detuvo la pasada semana en El Llano a un hombre que, en evidente estado de embriaguez, estaba agrediendo a una empleada de un local hostelero de la calle Roncal. Cuando llegó la Policía a la citada calle, en la esquina con la avenida de Gaspar García Laviana, el hombre tenía a su víctima cogida por el pelo, mientras la zarandeaba y la tiraba al suelo.
Según el testimonio aportado por la afectada y por otra compañera del mismo local, el ataque se originó por la negativa de las mujeres a poner otra consumición de alcohol al cliente. El hombre ya había tomado una copa en el local, pero debido al desprecio y el trato desafiante y agresivo con el que se había dirigido tanto a la encargada del establecimiento como a su compañera y a otros clientes, optaron por no servirle nada más y pedirle que abandonase el bar. El implicado, muy enfadado por no ser atendido, cogió una botella que había en la barra y amenazó con ella a las camareras. Además procedió a romper varios vasos y botellas, mientras seguía insultando gravemente a las trabajadoras. Al ver que llamaban a la Policía, el detenido quiso abandonar el establecimiento, pero una de las empleadas le siguió para poder dar indicaciones precisas a los agentes. Eso enfadó aún más al detenido, que se ensañó con ella en la calle, hasta que llegó la Policía.