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La primera fase de la zona logística de Asturias, en la que ya ha reservado suelo El Corte Inglés, ocupará una extensión de terreno de un millón de metros cuadrados. El proyecto, que se perfila como elemento complementario del superpuerto que se está construyendo en El Musel, cuenta con una gran oposición en la parroquia de San Andrés. Su malestar se suma ahora al de los vecinos de Cenero, afectados por el corredor que conectará la ZALIA con la antigua carretera de Oviedo. Las alegaciones relativas a este acceso han sido las más incisivas.
Se refieren a «la fragmentación de parcelas agroganaderas»; a la «falta de servicio a otras zonas industriales» como Somonte, Bankunión, La Peñona o Lloreda, y al hecho de que este corredor se sitúa «a menos de 100 metros de las Murias de Beloño, junto a la villa romana de Veranes». Proximidad que ha llevado a la Consejería de Cultura y Turismo a desechar tres de los cuatro trazados que se estudiaron para este acceso, librando la propuesta del Principado, que se compromete a llevar el ramal «fuera de los límites del yacimiento» y a proteger otros espacios de interés como el embalse de San Andrés.
En cuanto a la conexión con El Montico, las quejas aluden fundamentalmente a las afecciones de tipo paisajístico, dirigiendo la atención hacia el núcleo de Serín y su patrimonio etnográfico. Otras alegaciones ponen el acento en los problemas de ruidos que se generarán en una zona que ya se resiente de contaminación acústica. En el estudio de impacto de las distintas alternativas, ya se contempla la necesidad de adoptar medidas correctoras.
La conexión entre la ZALIA y el polígono de La Peñona, clave para comunicar la plataforma logística con El Musel, también ha sido objeto de matizaciones, en su mayoría de carácter técnico. Destaca la incidencia sobre los terrenos de SEPES, la Entidad Pública Empresarial de Suelo que promovió La Peñona, «en zona de riesgo de colapso geológico y afección a tuberías de servicio entre la planta de Praxair y Arcelor». Los particulares aluden a alteraciones sobre parcelas del polígono que «podrían condicionar el diseño del futuro enlace y la interacción con la nueva área industrial de Lloreda».
Los accesos de la ZALIA, cuya construcción llevará consigo una serie de «medidas protectoras, correctoras y compensatorias», costarán 156 millones de euros. Estos nuevos viales canalizarán un volumen de tráfico superior a los 63.000 vehículos diarios, según los datos que se recogen en el estudio de impacto ambiental. Para estos cálculos se toma como referencia un calendario de obras que data en 2013 la puesta en marcha de la primera fase de la zona logística y en 2033 su plena actividad.