R. GARCÍA / L. Á. VEGA
La crisis económica y el devastador efecto de las drogas han cambiado en los últimos años las exigencias y el comportamiento de los que acuden al Albergue Covadonga, donde el pasado domingo una mujer acuchilló a una de las monjas que atienden el centro. Tomás Marcos, uno de los fundadores de la institución benéfica, es fiel testigo de estos cambios: «Hace años los problemas no eran los mismos. Los internos son ahora más violentos, quizá por sus adicciones».
Este gijonés reflexiona de esta manera tras el suceso del domingo, cuando una toxicómana de 51 años -habitual usuaria del centro- agredió a una de las religiosas que preparaba la cena. La víctima, Marcelina Muñiz López, continuaba a última hora de ayer ingresada en el área de reanimación del Hospital Central. La religiosa se encuentra «estable dentro de la gravedad», según fuentes cercanas al Albergue.
«La edad de los que vienen al Albergue ha bajado considerablemente», señala Marcos, quien confía en el trabajo de los voluntarios y las religiosas del centro, a pesar de las adversidades. «Está claro cuál es la labor que hay que realizar y se va a seguir haciendo». La tenacidad, el compromiso y la comprensión son las normas que han guiado al Albergue Covadonga desde su fundación: «Hay que entender a los que nos necesitan, que llegan aquí muy alterados y con muchos problemas, no hay por qué asustarnos». Los problemas a los que se enfrentan los encargados del Albergue aumentaron además tras el cierre de los hospitales destinados a enfermos mentales. Los problemas surgen cuando los pacientes con estas patologías son rechazados por sus familiares y acuden a instituciones en las que no pueden recibir un trato especializado, como es el caso del Albergue Covadonga.
La Policía conducirá a lo largo de la mañana de hoy a la mujer acusada de acuchillar a la monja ante el juez de instrucción después de que la acusada se negara el pasado lunes a declarar ante los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que investigan el caso. La juez que se encuentra realizando labores de guardia será la encargada de decidir si la ahora imputada queda en libertad a la espera de juicio o se dispone su entrada en prisión.