ALFONSO
PELÁEZ
¿Sabían que en el quiosco La Moderna, sito enfrente del cine Avenida, se cambiaban tebeos y novelas rosa y de vaqueros así como se mercaban cromos sueltos?
-Que la festividad del Niño Jesús de Praga era esperada como agua de mayo merced a los juegos infantiles y a las competiciones deportivas que se celebraban en el paseo de Begoña.
-Que el cura José Luis Martínez puso en Gijón la primera tómbola benéfica que se recuerda («Ay, qué coño de señora, le ha tocado otro reloj»).
-Que no hace tantos años en esta villa, amén de «operaciones botella», en los bares y comercios se recogía tabaco para los ancianos del asilo de Somió.
-Que la primera escalera mecánica que hubo en la ciudad (sólo para subir) se instaló en el desaparecido y novedoso, entonces, Simago.
-Que en el Muelle se cogían pelones, esguila y panchinos como borra.
-Que los oricios que comprábamos a cinco duros la palada, con bendición, los abríamos con un justiciero mazo de madera extrapayándolos contra una tabla y poniéndonos perdidos.
-Que en las novedosas cisternas que trajo «El Aldeanu» al Hotel Asturias puso un letrero que decía: «Tirad del tirad».
-Que las sardineras que cantaban, al alto la lleva por las calles, «chicharrinos del cantil» o «bocartín vivo de aquí», eran multadas si lo hacían en jueves o sábado santo.
-Que cortaban el agua cada poco y la luz ídem.
-Que se vareaban los colchones, se zurcían los calcetines, se cogían puntos a las medias, se encendía la cocina con piñas, se tejían los jerseys, se heredaba la ropa, se le daba vuelta a los cuellos y puños, se escogían las lentejas, teníamos fresqueras en vez de neveras, había carámbanos y, ¡ay!, ciudadelas.
Otro día más, pues conviene (ante tanto refalfiu) no olvidar...