EDUARDO G. SALUEÑA MUSICÓLOGO
No todos los días se tiene la ocasión de poder disfrutar de un concierto acústico y personalizado de Víctor Manuel, uno de los cantantes y autores asturianos más internacionales, que durante el jueves y el viernes volvió a su casa para ofrecernos su última propuesta: «Vivir para cantarlo: biografía de las canciones», un recital en el que el artista repasa y reflexiona acerca de toda su trayectoria, ofreciendo nuevos matices y revisiones de sus clásicos de ayer y de hoy. Víctor Manuel siempre ha sido un artista que nunca ha dejado indiferente, ya sea por su compromiso socio-político (patente desde los últimos años de la dictadura franquista) o su posicionamiento en defensa del canon por copia privada de la SGAE. Sin embargo, en el marco del «Festival de la palabra» su voz y su música hablaron por sí solas, mostrándose cercano y confiado con una audiencia ya de sobra conocida. El teatro Jovellanos de Gijón se llenó con un público variopinto, de todas las edades, reflejándose la atemporalidad de estas canciones y de estos textos.
Con un austero acompañamiento (en cuanto a cantidad), Víctor Manuel se presentó en el escenario junto al piano de su hijo, David San José, y la guitarra de Ovidio López, colaborador de artistas tan diversos como Melendi, Ken Hensley, La Década Prodigiosa o Tony Aguilar. La sobria y familiar puesta en escena corrió a cargo de un veterano, José Carlos Plaza, experto en ópera y teatro experimental.
Sin embargo, el recital tuvo un principio y un final muy simbólicos: «Mis recuerdos» (él solo acompañándose con una guitarra) y «Cómo voy a olvidarme», respectivamente, reflexionando sobre la inevitabilidad del paso del tiempo y de la importancia de la memoria como patrimonio inmaterial e intransferible. Amante y continuo reivindicador de la música y los artistas asturianos (aún se recuerda su participación en el primer álbum de Nuberu, allá por 1978, o su colaboración en el concierto en homenaje a Berto «Turulla» en 1983), Víctor Manuel incluyó muchas referencias a su vida en Asturias en su programa de la noche, lo cual potenció la conexión con su público. Palabras de recuerdo para Juanín de Mieres, José González Cristóbal «El Presi» o Eduardo Martínez Torner y su cancionero, y piezas como «La romería», «Danza del cuélebre» o «María coraje» (dedicada a su abuela) no faltaron, sin olvidarse del poema de Pedro Garfias que ya es considerado por muchos como un segundo himno de Asturias. Con una tremenda naturalidad y cercanía, Víctor Manuel compartió sus vivencias más íntimas con el público, haciendo sonar nuevos y revitalizantes arreglos de piezas como «Canción para Pilar», el paródico pasodoble «Soy de España», «Cómicos», «Sólo pienso en ti», «Luna llena», «España, camisa blanca de mi esperanza» (popularizada por su mujer Ana Belén), la desgarradora historia de «La madre», «Adonde irán los besos», «Nada nuevo bajo el sol», el corrido mexicano sobre el 11-S «La doble muerte de Juan Diego» o «El club de las mujeres muertas».
Por otro lado y en el mismo escenario, siguiendo con la programación del «Festival de la Palabra», la próxima actuación será la de la cantautora canaria Rosana quien presentará su último trabajo (A las buenas y a las malas) el viernes, 5 de marzo, a partir de las 20.30 horas.