A. R.
En el Hospital de Cabueñes se hacen al año en torno a los 150.000 estudios radiológicos. «Es un número que está bastante estable, no ha ido creciendo significativamente como ha ocurrido con otras pruebas diagnósticas», reconoce el doctor Baniela. Con la radiología digital directa el beneficio fundamental, además de la reducción de la radiación, tiene que ver con la mejora de la imagen y el hecho de que se pueda manipular -«quitar brillos, aclarar...»- sin intervenir en la información. Tampoco habrá que repetir placas y el proceso de captura de la imagen es más rápido, al evitar los tiempos de revelado. Además, el manejo de la imagen (siempre por vía informática) también se facilita.
Para el jefe de servicio de Cabueñes, por mucho que se hayan popularizado entre la población otras pruebas de diagnóstico por imagen más «modernas», lo cierto es que una placa radiológica «sigue siendo muy útil hoy por hoy. Da mucha información y lo hace con poco gasto y poca radiación, algo que a la población le debería importar mucho. Un escáner, del que se habla con tanta ligereza, equivale en radiación a 100 radiografías», explica el doctor Baniela, en cuyo servicio se hacen también 15.000 TAC al año, 7.000 resonancias y 25.000 ecografías. Sobre estas últimas, ya anuncia que «queremos que vayan a más porque tienen de bueno que son tecnología que no produce radiación y en muchos procesos nos ofrece información muy buena. Por ejemplo, las ecografías musculoesqueléticas se están desarrollando mucho y nos están ahorrando muchas resonancias».