M. SUÁREZ
Una reunión con el concejal de Cultura, Justo Vilabrille, oficializó ayer como asociación a los Amigos del Museo del Ferrocarril. Cristalizaba así una iniciativa sobre la que se lleva trabajando desde hace diez años y en la que actualmente están implicadas 25 personas de toda Asturias. Comparten, como es de suponer, su «pasión» por el patrimonio ferroviario y los raíles de la historia.
«Tienen todo nuestro apoyo», ofreció Vilabrille, que ve en esta asociación de «gente entusiasta» una vía recta para «poner en valor el museo» y «darlo a conocer mucho más». Por lo pronto, los «amigos» del espacio museístico creado en la antigua estación del Norte, ahora Poniente, ya han aportado piezas, maquetas y fotografías antiguas. Aunque «este museo no sólo expone piezas, también almacena conocimientos», quiso puntualizar el presidente del colectivo, Santiago González Estrada. «Se puede decir que es uno de los centros más importantes de España a nivel documental y de investigación», aseveró.
González Estrada, natural de Siero, trabajó como comercial en una multinacional hasta su jubilación. El interés por las locomotoras se le despertó siendo un niño. «La primera palabra que dije, probablemente, fue "tren"», comenta. Su perfil es una muestra de la diversidad que agrupa esta asociación, cuyos integrantes proceden de distintos escenarios profesionales -que no tienen por qué estar directamente vinculados al ferrocarril- y geográficos. «Nos une el objetivo de difundir los temas relacionados con el ferrocarril y de seguir investigando para que este museo tenga cada vez más peso», declaran.
Amigos del Museo del Ferrocarril también se propone estrechar lazos con otros centros como el de Poniente tanto en España como en Europa. Y no pierden la esperanza de ver cómo la Alta Velocidad llega a Gijón: «Los museos del Ferrocarril miran al pasado, pero también deben estar unidos al presente. Ya nos gustaría tener aquí el último tirafondo del AVE».