Nava,
Mariola MENÉNDEZ
La Asociación de Lagareros de Asturias (ALA) presentará la candidatura de la cultura de la sidra como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en agosto de 2012, y en septiembre de 2014 la UNESCO emitirá su veredicto. Luis Benito García prepara ya el proyecto de investigación que avalará esta candidatura y que, según lo previsto, estará concluido el 31 de octubre de 2011. Este estudio, que analizará la cultura de la bebida regional desde 1936 hasta la actualidad, completará la tesis doctoral de García, «Sidra y manzana en Asturias. Sociabilidad, producción y consumo (1875-1936)», pendiente de publicación.
Luis Benito García también es el autor de «Las representaciones de la sidra. El contexto social de la sidra en la literatura y la pintura asturianas contemporáneas (1850-1936)», que en 2009 fue galardonado con uno de los premios «Gourmand» como mejor libro en español sobre bebidas. Además, García acaba de ingresar en el elenco de investigadores del programa «European network for gastrointestinal health research», de la European Sciencie Foundation.
El historiador inició la investigación en noviembre y actualmente recopila información y documentos fechados a partir de 1936. Luis Benito García destaca la celeridad con la que se produjo la recuperación del sector productivo de sidra tras la Guerra Civil española. No ocurrió lo mismo con la celebración de espichas, las cuales, tras gozar de gran esplendor durante la II República, sufrieron un receso. García explica que este estudio persigue «la puesta en valor, recuperación, difusión y exposición del patrimonio cultural de la sidra desde una perspectiva integral». El fin ya es conocido: que la cultura sidrera sea reconocida como Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.
A pesar de que la consecución de ese objetivo no es fácil, ya que, según indica el director del Museo de la Sidra, Elías Carrocera, en España sólo cuatro elementos culturales han recibido dicha consideración, el presidente de la Asociación de Lagareros de Asturias, José María Osoro, manifiesta que no es una misión imposible. «La cultura de la sidra, no el producto aislado, cumple objetivamente todas las condiciones», asegura. Luis Benito García resalta que se dan dos factores fundamentales a su favor: es «una cultura coherente» y se circunscribe a «un ámbito geográfico concreto», con formas peculiares de sociabilidad».
Osoro apostilla que tal reconocimiento internacional «situaría a la sidra en el privilegiado escaparate mundial de las bebidas», lo que ayudaría a su exportación, una idea en la que insiste el presidente de la Fundación de la Sidra, Claudio Escobio: «Ayudaría a que la sidra natural cruzara el Pajares y a relanzar su industria». El director general de Ganadería y Agroalimentación, Luis Miguel Álvarez, admite las dificultades para obtener este reconocimiento, pero si no se logra, la investigación de García «ya es un éxito», asegura.