Ciaño, M. Á. G.
Juan Carlos Roces era originario de Langreo, concejo en donde pasó toda su juventud antes de emigrar a Gijón. En la tarde de ayer, familiares y amigos se acercaron hasta la iglesia parroquial del distrito de Ciaño para despedir en una sencilla y emotiva misa al hostelero asesinado. El hermano del propietario de la cervecería de La Arena sigue residiendo en Langreo, y Roces volvía con asiduidad al concejo para visitar a sus parientes, según recordaban ayer a la entrada de la iglesia de San Esteban de Ciaño amigos de la familia. «Solía venir cada poco y era muy buen chaval, de muy buen trato con la gente. Lo que ha pasado es inexplicable», indicaron.
El párroco de Ciaño, Roberto Marcos García, tildo de «terrible injusticia» la muerte de Juan Carlos Roces, al tiempo que mostró su apoyo a la familia, «que ahora tiene que seguir viviendo con este dolor». «Esto no tenía que haber pasado. Nadie tiene derecho a arrebatarle la vida a un hermano», aseguró el sacerdote, para añadir a continuación: «Un inocente ha muerto a manos del pecado más grande que hay. Hay que desterrar la rabia y la indignación, aunque quienes han hecho esto deben dar cuenta delante de la ley humana».
A la conclusión del funeral, hacia las cinco de la tarde, el cuerpo de Roces fue trasladado al cementerio parroquial de Ciaño, donde recibió sepultura.