JOSÉ MARÍA DÍAZ BARDALES
Cuando los discípulos del Bautista preguntaron a Jesús: ¿Eres Tu el que ha de venir o esperamos a otro? Jesús les dijo: «Id y decidle a Juan lo que habéis visto y oído». Desde mi parroquia esto he visto y oído.
Emigrante sin papeles
Cáritas española y el obispo presidente de la comisión episcopal de emigración, José Sánchez, se han manifestado claramente a lo largo del último año contra le Ley de Emigración; la llegada estos días a nuestra parroquia de un emigrante pidiendo ayuda confirma que esa ley no es buena. Tengo su nombre sobre la mesa, pero naturalmente no lo utilizo, se trata de un hecho muy triste que afecta a un inmigrante africano que vive aquí, en La Calzada. Lo han detenido en la calle y como no tiene permiso de residencia, sólo pasaporte, espera que en junio le concedan el arraigo al cumplirse los tres años de estancia aquí.
Fue llevado a la Comisaría donde lo atiende una abogada de oficio. Tanto en el momento de la detención como posteriormente en la Comisaría lo tratan bien y le dicen que no tiene antecedentes. A las voluntarias de Cáritas les dice «yo soy bueno y salgo poco de casa, sólo por La Calzada, para que no me pidan los papeles». Resuelven imponerle una multa de 301 euros, que tanto los policías como otros emigrantes le recomiendan que pague para seguir siendo bueno y en junio le den los papeles de arraigo. Él quiere pagar, aunque sea a plazos, porque no tiene dinero suficiente para hacer frente a la multa. En Cáritas parroquial le aconsejamos que acuda a los sindicatos, pues tienen departamento de emigración (quizá también subvención) y que creemos que es obligación de ellos ayudarlo y defenderlo. Por supuesto que desde Cáritas parroquial seguiremos acompañándolo y ayudándolo y al final pagaremos nosotros. Tras la multa, para nosotros absurda, y la ayuda sin lograr objetivos finales, ¿qué va a pasar? Quizá quedar sin el dinero que le demos, sin papeles y sin salir de casa para que no le echen más multas.
Tragedia que sigue
Después de un mes de la tragedia que ha golpeado al pueblo de Haití y de que miles de personas, entidades sociales e instituciones de todo el mundo están trabajando para apoyar la ayuda de emergencia y de reconstrucción del país, varias entidades han manifestado su solidaridad y apoyo al el pueblo de Haití pero también expresan su profunda preocupación por algunas cuestiones relacionadas con el despliegue de la ayuda de emergencia y las tareas de reconstrucción.
Expresan su rechazo a la militarización del país a través de la ayuda humanitaria. Se trata de una falsa respuesta al desastre en la que están implicados el Ejército de EE UU (qué tiene planeado desplegar 16.000 militares en la zona), la UE (6.000 efectivos) y otros cuerpos militares. El papel de liderazgo y control que se ha otorgado el ejército de los Estados Unidos no sólo es del todo ilegítimo, sino que está entorpeciendo gravemente las tareas de ayuda de muchas ONG, poniendo en peligro la vida de los millones de afectados por el terremoto. Por otro lado, es necesario valorar el tipo de ayuda de emergencia y la forma en la que se entrega, velando por la dignidad de las personas. Así, se debe prestar especial atención a mujeres, niños y niñas, que se han visto en una situación de vulnerabilidad y discriminación en muchas de las formas de entrega escogidas por los organismos internacionales.
Y añaden esta reflexión: «Creemos que la sociedad haitiana, sus organizaciones, movimientos sociales y representantes estatales deben ser los agentes protagonistas en el reparto de la ayuda y la reconstrucción del país. Deben ser los primeros que sean escuchados y contar con la última palabra. De hecho, la cooperación sólo puede ser efectiva si cuenta con este compromiso y con la plena participación popular».