FRANCISCO GARCÍA
Desplazar ciudadanos en transporte público a la periferia y a las parroquias rurales resulta más lesivo para las arcas municipales que los recorridos que circulan por el casco urbano. Ocurre que todos los gijoneses pagan los mismos impuestos y por tanto los de la zona rural tienen derecho al mismo nivel de prestación de servicios que los que habitan en el centro y los otros barrios. La lejanía de la vivienda no debe ser motivo de una merma de los derechos de su propietario, si las obligaciones se mantienen idénticas. Dicho lo cual, la solución no es suspender el servicio, sino reordenarlo, hacerlo más racional. Pero la racionalización de Emtusa pasa no sólo por replantearse el autobús rural, sino también por cambiar algunos hábitos de puertas adentro de una empresa con mucha tela donde meter tijera si pretende reducir su fuerte déficit. Buena ocasión tiene Iturrioz para demostrar a los malpensados que Emtusa no es otro chiringuito que sólo va sobre ruedas para unos cuantos.