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-¿En qué se diferencian ambas carreras?
-La química es la ciencia básica, mientras que la ingeniería química es la que aplica esa ciencia a la industria.
-Se habla, con relación a la química, del QIR...
-Significa, «químico interno residente». Es una salida profesional de los químicos hacia la sanidad, similar a los MIR, que precisa cuatro años de formación específica en los hospitales. No todo el mundo puede acceder, ya que el examen previo es muy duro, pero nosotros, colegio y asociación, hemos organizado, desde 2002, un curso para preparar ese examen.
-¿Quién forma el tribunal?
-El Ministerio de Sanidad, pero lo hace de forma multidisciplinar. Nosotros no intervenimos, pero estamos muy satisfechos porque hemos obtenido un éxito enorme con ese curso de preparación. Nuestros alumnos representan el 5 por ciento de los matriculados en toda España, pero obtienen entre el 30 y el 40 por ciento de las plazas ofertadas. Esto significa que conseguimos ocho veces más plazas que las que corresponderían estadísticamente. Se ha corrido la voz y ya vienen a nuestro curso aspirantes de toda España.
-¿Qué tiempo dura?
-Nueve meses, de abril a diciembre, ya que los exámenes se celebran en el mes de enero.
-Dígame, ¿cuál es su fórmula mágica?
-Hay un cóctel que le gusta mucho al rector: trabajo, trabajo, trabajo.
-Por cierto, ¿le gusta la cocina?, es química...
-Sí, todo es lo mismo, con alguna diferencia, que uno se come y lo otro no. Yo me siento muy orgulloso de mi carrera, sobre todo porque trabajo en lo que me gusta.
-Parece que su semana está sujeta a una dualidad, Oviedo-Gijón.
-Mis padres y mi suegra viven en Gijón, así que los fines de semana los suelo pasar aquí. Creo que ambas ciudades se complementan. Yo estoy enamorado de Asturias, su paisaje, su gente, su gastronomía... He viajado mucho por todo el mundo y todavía no encontré un lugar como éste.
-¿Qué hace cuando no trabaja?
-Eso, viajar, leer... Apenas veo televisión.
-¿Qué tiene que decir de las chicas, con su experiencia docente?
-Que en las carreras de Ciencias desde hace algunos años hay más mujeres que hombres; en Químicas es así. Son más estudiosas, más serias, más trabajadoras... Creo que la diferencia radica en la madurez, no en los porcentajes de inteligencia. La química es dura, son cinco años que ahora, con el plan Bolonia, serán cuatro, pero en condiciones muy diferentes.
-Parece que al fin, los estudiantes han entendido lo que significa Bolonia...
-Se han dado cuenta de que implica un beneficio para ellos, aunque para nosotros, los profesores, acarreará más trabajo y más dificultades para la organización docente.