J. L. A.
El puerto de Le Havre, el segundo de Francia por tráficos después del de Marsella, acogerá los días 15 y 16 de este mes una nueva reunión del programa europeo «Proposse», que encabezan la Autoridad Portuaria de Gijón y la Cámara de Comercio de Oviedo con el objetivo de concretar una conexión atlántica que facilite los movimientos de mercancías a pequeñas y medianas empresas (pymes). El desarrollo de este proyecto, mediante el que pueden llegar a enlazar terminales de cinco países comunitarios (España, Francia, Portugal, Inglaterra e Irlanda), es un paso importante en la estrategia de internacionalización de la principal dársena asturiana y de su diversificación.
Para la Autoridad Portuaria de Gijón es especialmente importante cuidar la relación con Le Havre, una dársena situada en la Alta Normandía que mueve 2,5 millones de teus (unidad de medida que equivale al contenedor de veinte pies) y está especializada en el tratamiento de productos líquidos. Recibe 34 millones de toneladas de petróleo al año y es el noveno puerto europeo por su movimiento de contenedores. Su «hinterland» (espacio de influencia portuaria) es de una gran riqueza industrial , «puerta oceánica» y plataforma logística de una región en la que Renault tiene una planta con seis mil trabajadores.
La conexión marítima de El Musel con la fachada occidental francesa, en la que Le Havre es la principal terminal gala, es fundamental para aumentar su perfil en el Arco Atlántico. En las próximas semanas entrará en servicio la autopista del mar entre Gijón y Nantes-Saint Nazaire, un enlace prioritario para la Comisión Europea (CE) que tiene subvenciones de los gobiernos de España y Francia. La prolongación hacia el norte, es decir, hacia Le Havre y otros puertos europeos es de gran trascendencia para que El Musel pueda convertirse en una de las radas de entrada y salida de mercancías hacia Castilla y León o Madrid. Es una de las apuestas de la Autoridad Portuaria de Gijón y del Gobierno que preside Vicente Álvarez Areces.
La participación de la Cámara de Comercio de Oviedo en «Proposse» es de gran relevancia. Los puertos han ofrecido tradicionalmente mucha más atención a las grandes empresas y a las multinacionales, con gran capacidad de carga, que a las pymes. Éstas, en una economía globalizada en la que es necesario optimizar y abaratar los transportes, necesitan ahora de los puertos para poder importar y exportar sus mercancías. El acuerdo logrado entre El Musel, Le Havre, Aveiro, Cork y Poole para ver cómo pueden facilitar esos servicios a las pymes es alentado desde la CE, cuyos responsables de Transporte impulsan la intermodalidad, con una mayor participación del buque y el tren, para reducir emisiones de dióxido de carbono y aligerar el tráfico de las saturadas carreteras continentales. La primera reunión de «Proposse» se celebró en Cork el pasado 23 de julio. Cuatro meses después, el 27 de noviembre, El Musel reunió a más de doscientos profesionales en una jornada en la que se analizó la relación de las pymes con el transporte marítimo. En diciembre, el día 10, la localidad portuguesa de Aveiro acogió un nuevo encuentro en el que se sentaron algunas bases para impulsar esa conexión atlántica entre puertos de cinco países. La directora comercial de la terminal lusa, Isabel Ramos, manifestó entonces a este diario que veía «muy factible» una línea entre Aveiro, Le Havre y El Musel. ¿Con qué características? Pues ampliando los enlaces de la autopista del mar ya aprobada entre Gijón y Nantes-Saint Nazaire. Es una alternativa que tiene, según algunas fuentes técnicas consultadas, lógica comercial y marítima. La reunión de Le Havre permitirá madurar las distintas líneas de trabajo de «Proposse». La previsión es que los puertos vuelvan a recuperar en un año o dos su actividad anterior a la crisis.