Eloy MÉNDEZ
Tremañes y La Calzada unen definitivamente sus destinos. Después de décadas de división forzosa a cuenta de los accesos ferroviarios a la ciudad, estos dos barrios limítrofes estrenaron ayer el paso subterráneo que los comunica a pie y por carretera en tan sólo unos segundos. El nuevo túnel es una complicada obra de ingeniería que cruza por debajo de las vías y enlaza la calle de Las Industrias, junto al centro comercial La Calzada, con el camino del Melón, en el polígono industrial Bankunión II. La infraestructura, que llevará el nombre de Javier Esteban-Infantes, el director general del área municipal de Urbanismo fallecido en 2006 que impulsó su construcción, termina con un mal crónico de la zona oeste del concejo. Su inauguración se convirtió en un homenaje al arquitecto, víctima de un infarto a los 45 años.
«Es el ejemplo más claro de que papá siguen con nosotros y nos está cuidando», dijo Isabel Lorca, viuda del técnico, al dirigirse a sus hijos Isabel y Javier nada más descubrir la placa conmemorativa del acto, colocada en una pared de la ruta peatonal. Junto a ella también estaba la madre de Esteban-Infantes, María Magdalena Arce, y una amplia comitiva encabezada por la alcaldesa Paz Fernández Felgueroso y el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, que también tuvieron palabras de elogio para el antiguo empleado municipal. «Es un día de satisfacción por el trabajo hecho y también de agradecimiento a una persona que luchó por estos barrios», dijo el edil, acompañado por su antecesor en el cargo, Jesús Morales.
El túnel tiene poco más de cuatrocientos metros y permite la circulación en doble sentido entre La Calzada y Tremañes. Fue diseñado como uno de los proyectos más ambiciosos del plan Urban, desarrollado gracias a la financiación de fondos de la Unión Europea. Además, se trataba de una vieja reivindicación de los vecinos de la zona, cansados de la cicatriz ferroviaria que atraviesa sus barrios. «A partir de ahora, La Calzada y Tremañes, un lugar con gran proyección residencial, quedarán unidos de forma rápida», dijo en su alocución Fernández Felgueroso.
El paso peatonal estaba ya operativo desde hacía unos meses, aunque fue necesario reforzar el techo para evitar las constantes goteras que se formaban cada vez que llovía. Con su apertura, se suprime definitivamente una vieja pasarela sobre las vías que, en palabras de los propios responsables urbanísticos del Ayuntamiento, suponía «un peligro» para la seguridad de los viandantes. Cuenta con una amplia acera y está construido en zigzag para facilitar el tránsito de las personas con problemas de movilidad o que transporten carritos para bebés.
La nueva rampa para viandantes del nuevo equipamiento urbano, que ha tenido un coste de 3.465.088,41 euros, ocupa 1,80 metros de anchura y conecta con un marco de 1,80 por 2,5 metros. Además, también se ha acometido la renovación del interior y el arcén de la estación de cercanías situada en las inmediaciones.
Algo de lo que se felicitaron los representantes vecinales que se dieron cita en la inauguración, entre los que se encontraba la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV), Teresa Prada. Además, acudieron los ediles de Mantenimiento Urbano y Rural, Faustino García; Hacienda, Santiago Martínez Argüelles; Servicios Sociales, Esperanza Fernández; y Medio Ambiente, Dulce Gallego. También estuvieron presentes los populares Pedro Muñiz y María Teresa Fernández y Pedro Blanco, el gerente de la sociedad Gijón al Norte, encargada de desarrollar el plan de vías, junto a numerosos arquitectos y técnicos municipales.