ARTURO ROMÁN
Los populares perdonan rápido los pecadillos de sus cachorros. El diputado nacional y presidente de Nuevas Generaciones, Nacho Uriarte, resultó cazado con unas copas de más al volante de su Golf pero nadie lo echó a los cocodrilos (Lacoste) ni fue necesario que dejase la política, como sí hizo el alcalde socialista de Siero, Juan José Corrales. Pidió perdón y santaspascuas. Y el sábado, todo ya olvidado, no recibió más que palmetazos de felicitación de sus compañeros de partido. Allí estaban quitando hierro al asunto -un asunto que es delito- María Dolores de Cospedal, Alberto Ruiz-Gallardón, Esteban González Pons y hasta el mismísimo Manuel Fraga, quien se acercó también a felicitar a Nacho por ser tan osea, llevar pulseras, camisas entalladas abiertas, barbita, melenita y andar subiéndose al coche borracho, todo sea dicho. Seguro que el alcalde de Siero hubiera dado la mitad de su bigote por una escena de perdonanza como la que tuvo Uriarte.
Por cierto, hablando de Corrales y sus encuentros en la tercera fase en la rotonda de Argüelles... Otro que tuvo recientemente un problema con una rotonda fue el líder del SOMA José Ángel Fernández-Villa, quien acabó internándose en una de ellas cuando se dirigía a ver un partido del Sporting en El Molinón. Por lo visto, se despistó y su pequeño todoterreno se fue por donde no debía. No hubo ningún daño que lamentar y el veterano líder sindical salió ileso del ligero percance. Un despiste lo tiene cualquiera, incluso el más avispado timonel, como es el caso.