Oviedo, M. PÉREZ
«No me acuerdo de nada». Miguel Ángel Valdés Batalla, el bombero de 36 años que el jueves pasado sufrió un aparatoso accidente al caer desde una altura de tres metros al ceder la plataforma de un vehículo al que estaba subido en el parque de bomberos de Gijón, se recupera de sus heridas en la cabeza en una habitación de la unidad de Neurocirugía del Hospital Universitario Central de Asturias a la que fue trasladado ayer desde la unidad de cuidados medios. El último recuerdo que tiene el joven gijonés es previo al accidente. «Sé que estaba allí ayudando a hacer la maniobra», dijo ayer a LA NUEVA ESPAÑA. Tras el accidente permaneció inconsciente y el siguiente recuerdo que conserva Valdés es ya en el Hospital de Cabueñes, adonde fue trasladado inicialmente con traumatismos en la sien derecha y en la cara.
El bombero cayó cuando se disponía a manejar una autoescalera para un grupo de alumnos de la academia Aulas, que preparan oposiciones al cuerpo, algo a lo que inicialmente se había mostrado reacio: «Era una visita privada y yo le comenté al jefe de servicio mi preocupación por la seguridad del grupo, quién se iba a hacer responsable si pasaba algo», explicó ayer. Con lo que no contaba es con que él sería el accidentado.
Miguel Ángel Valdés ha recibido visitas en el hospital de algunos compañeros del cuerpo que fueron testigos del accidente. «Nadie se explica qué pudo pasar. Fue cuestión de un segundo», dijo ayer. «Ahora se abrirá una investigación y a ver», manifestó. De momento, Valdés, que lleva diez años trabajando como bombero en Gijón, sólo piensa en recuperarse. «Los médicos dicen que la cosa va bien, y yo me encuentro con ánimos», contó ayer.