E. M.
La instalación de una subestación eléctrica en las proximidades de una zona habitada tiene repercusiones negativas para la salud humana, según destacan varios estudios presentados por la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies en sus sugerencias remitidas al Ministerio de Medio Ambiente en diciembre de 2008 en contra del proyecto de Tremañes. Según recogen estos informes, este tipo de equipamientos genera un campo electromagnético que puede provocar enfermedades oncológicas y otras patologías, especialmente en personas con inmadurez del sistema inmunológico. Además, suponen una fuente de contaminación acústica, sobre todo en zonas con alta humedad, como Asturias.
Pero los problemas no acaban ahí. Según el responsable de este colectivo ecologista, las subestaciones son un foco contaminante de óxido de nitrógeno y, en algunos casos, provocan incendios. También suponen un importante impacto visual para las zonas donde se construyen y el tendido eléctrico que llega hasta ellas es un «manifiesto peligro» para los pájaros de gran tamaño. En este sentido, - destaca que «la línea que llegará a Tremañes pasará muy cerca del embalse de San Andrés», hábitat natural de muchas especies de aves.