Eloy MÉNDEZ
Los vecinos del barrio de Lloreda, en Tremañes, han decidido luchar en todos los frentes contra la instalación de una subestación eléctrica junto a sus viviendas. El presidente de la Asociación «La Bareza», José Luis Fernández, anunció ayer que impulsará una recogida de firmas en la zona oeste para frenar este equipamiento y que presentará, en su momento, alegaciones al estudio de impacto medioambiental. Esta subestación implicaría la llegada de una línea de alta tensión de 400.000 voltios a la ciudad, dentro del proyecto impulsado por Red Eléctrica Española para crear un gran anillo energético en la zona central de Asturias. Con el anuncio de los vecinos de Lloreda, Gijón se suma a la lista de concejos asturianos que se oponen a la creación de este tipo de instalaciones al considerarlas perjudiciales para la salud.
«Vamos a empezar a movernos para luchar contra la subestación, porque no queremos que se construya al lado de nuestras casas», asegura Fernández. Por eso, tiene pensado transmitir su inquietud a otros colectivos sociales afectados antes de que sea demasiado tarde. «Los vecinos no quieren algo así, porque saben que no es saludable», explica.
La subestación eléctrica de Tremañes se construirá en la parcela que antiguamente albergó un vertedero y que había sido reconvertida en un parque. «Hace unos cinco meses que metieron una pala para destruir el parque y, ahora, ya no queda nada de él», dice Fernández, que teme que el Ayuntamiento haya movido ficha ya para facilitar la creación de esta instalación, «en unos terrenos que fueron comprados por Hidroeléctrica del Cantábrico». Una idea que se dio a conocer a finales del año 2008 y que, según algunos grupos ecologistas, está auspiciada por el Principado de Asturias.
El anillo que Red Eléctrica proyecta para la zona central de Asturias -al que pertenece la subestación de Tremañes- tiene como trasfondo la mejora del transporte eléctrico de la región ante la previsible construcción de varias térmicas de gas en los próximos años. En este sentido, este organismo privado con participación pública ha decidido crear una línea de alta tensión de 400.000 voltios. Para ello, necesita ampliar algunas subestaciones ya existentes -como la de La Tabiella, en Avilés, o la de Carrió, en Carreño-. Pero también quiere construir otras en Grado, Gozón, Bimenes y Gijón. En los tres primeros casos se ha encontrado con un rechazo frontal tanto de los ayuntamientos -gobernados bien por el Partido Popular, bien por grupos independientes-, como de los vecinos. Sin embargo, hasta ayer, ningún representante vecinal ni político gijonés había manifestado su oposición al proyecto.
«Creemos que Asturias no necesita para nada esta línea de alta tensión porque es la región española con un mejor servicio y la que sufre menos horas de corte de suministro al año», asegura Fructuoso Pontigo, responsables de la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies, organización que presentó hace algo más de un año varias sugerencias en contra de la subestación ante el Ministerio de Medio Ambiente. Para Pontigo, el caso de Tremañes es «atípico», porque hasta ahora no había generado apenas controversia.
Pero la línea de alta tensión que llegará a este barrio no sólo afecta a sus residentes. Según dice Pontigo, recorrerá «buena parte de la zona rural» del concejo, hasta el Alto de la Madera. «Otras parroquias como Cenero se verán afectadas por el paso de la línea, que tendrá el voltaje más alto de cuantos existen en Asturias», sostiene el representante ecologista. Por este motivo, el tema fue tratado en su día en una reunión de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la Zona Rural «Les Caseríes», aunque sus dirigentes decidieron no tomar ninguna medida concreta a la espera de nuevos acontecimientos.
«No se entiende la postura del Ayuntamiento de Gijón en este asunto, porque parece que le parece perfecto que se construya una subestación eléctrica a doscientos metros de viviendas, con el riesgo que eso supone», sostiene Pontigo, que pone de ejemplo la presión que ejercen otros consistorios para evitar la instalación de este tipo de complejos «incluso a kilómetros de las casas». Este rechazo ha forzado a los responsables de Red Eléctrica Española a convocar diferentes reuniones informativas con los gobiernos locales de los concejos afectados. De hecho, el último encuentro de este tipo tuvo lugar hace unas semanas en Bimenes, aunque no sirvió para modificar la postura inicial de ninguna de las dos partes implicadas.