R. GARCÍA
La Policía Local de Gijón concluyó a última hora de la mañana de ayer el informe en el que los agentes explican al Juzgado de instrucción las causas del trágico suceso. En el atestado elaborado por los funcionarios gijoneses se señala a dos de los conductores implicados como supuestos responsables del suceso. De hecho, la Policía asegura, tras las primeras investigaciones, que existen pruebas que demuestran que los imputados circulaban superando la velocidad permitida. Por todo ello el magistrado que se encarga del caso puede llegar a imputarles un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte, según fuentes cercanas a la investigación.
En el informe remitido al Juzgado, la Policía Local narra paso a paso los hechos que tuvieron lugar a las cinco y cuarto de la tarde del pasado lunes en la esquina entre la calle Cataluña y la avenida Gaspar García Laviana. Según los agentes encargados de la investigación, el conductor de un coche que circulaba por el carril de la derecha de la avenida observó, segundos antes del accidente, cómo el semáforo se ponía en ámbar, por lo que decidió frenar. El conductor que circulaba tras este turismo se cambió entonces de carril, hacia la izquierda, y piso el acelerador, en principio y según las primeras investigaciones con la intención de esquivar al primer coche. Fue entonces cuando se produjo el brutal accidente.
El conductor que adelantaba por la izquierda al precavido que había frenado ante el semáforo no se percató de la presencia de la furgoneta, que avanzaba por el carril izquierdo, por lo que el coche la golpeó en la parte trasera del lateral derecho.
Este fuerte impacto entre los dos vehículos, unido a la velocidad a la que circulaban, hizo que la furgoneta se desviara de su trayectoria. El joven que conducía perdió entonces el control del vehículo, que salió despedido hasta la esquina con la calle Cataluña, en donde se produjo el atropello que costó la vida a las dos septuagenarias que esperaban en el paso de peatones a que el semáforo cambiara de color para pasar.
Los agentes de la Policía Local que se desplazaron hasta el lugar de los hechos realizaron los correspondientes controles de alcoholemia. Todos los conductores arrojaron resultado negativo, por lo que en el informe se descarta que el alcohol fuera la causa del terrible accidente de Pumarín.
El conductor de la furgoneta, «un joven de unos 20 años» según testigos del suceso, se encuentra actualmente de baja laboral. Sus compañeros de trabajo, aún impresionados por el fatal desenlace, le recordaban ayer como un «chaval responsable» que nunca había dado problemas «de ningún tipo». Ahora a este joven gijonés «le está pasando lo que le pasaría a cualquiera cuando se ve involucrado en un accidente de estas características», aseguraban ayer sus compañeros, para añadir después que «necesita desde luego un descanso y todo el apoyo que tanto nosotros como los especialistas le podamos prestar».
No se descarta que el joven tenga que necesitar ayuda psicológica ya que, según compañeros que han hablado con él, «no puede olvidar las caras de las personas que sufrieron el accidente». Se espera que en los próximos días el Juzgado llame a declarar a este joven, cuyo testimonio es clave.