Miriam SUÁREZ
La antigua fábrica de Tabacos de Cimadevilla se transformará en un gran museo de 7.000 metros cuadrados que, según las previsiones municipales, podría llegar a recibir un millar de visitas diarias en los períodos punta. Algunos arquitectos hablan del proyecto como «una de las grandes operaciones urbanísticas de Gijón», por los cambios que introducirá en el paisaje y en los hábitos del barrio alto. De ahí que se haya convertido en foco de atención, ahora que la rehabilitación del emblemático edificio ya ha salido a concurso.
La necesidad de coordinar esta obra con la reordenación urbanística del entorno aparece como punto de partida del debate. El proyecto que va a detallar dicha reordenación, según el concejal de Urbanismo, «está definiéndose» y se presentará «este mismo año». Las explicaciones de Pedro Sanjurjo no responde a las dudas de quienes opinan que la futura circunvalación de Cimadevilla o la previsión de un aparcamiento subterráneo determinan el tratamiento de la antigua Tabacalera.
«Los parámetros básicos de ese proyecto ya se conocen», rebate el concejal, «y sus detalles se irán acoplando a la rehabilitación del conjunto arquitectónico». El nuevo vial, que responde a una vieja reivindicación del barrio, unirá las calles de Maximino Marino y Honesto Batalón bordeando el Cerro de Santa Catalina. Su construcción conlleva un cambio en el llamado plan especial de Cimadevilla, que ya cuenta con la aprobación del Pleno municipal. Esta modificación se apoya en el estudio del arquitecto Juan González Moriyón.
«La urbanización está ampliamente documentada y se sabe por dónde va a pasar el viario. A partir de ahí, los arquitectos que participen en el concurso del edificio de Tabacalera tendrán que plantear las posibilidades que consideren oportunas», apunta Moriyón. «De esta forma, toda la operación queda libre de hipotecas urbanísticas, porque cada cual podrá hacer sus propuestas», puntualiza prosigue: «Quizá la duda venga de que, al otro lado del viario, está el gran corte del Cerro, pero todo está estudiado para rebajar la pendiente a cota y hacer que el encuentro entre calles sea normal».
El estudio de Vicente Díez Faixat preferiría, sin embargo, más concreción y detalle tanto en la urbanización del entorno de Tabacalera como en el plan de usos del futuro museo. «Sería importante conocer, por ejemplo, las características de las obras con las cuenta el Ayuntamiento; la ubicación de los aparcamientos previstos; cuáles serán los accesos desde el nuevo vial; o dónde estacionarán los autobuses», indica Díez Faixat. «El museo generará nuevas necesidades que hay que resolver. De eso, dependerá también su éxito», añade.
Su equipo se presentará al concurso para la rehabilitación de la antigua fábrica de Cimadevilla. Su propuesta todavía se encuentra en fase de diseño. Además de intervenir sobre el edificio preexistente, las bases del Ayuntamiento permiten levantar dos construcciones adicionales, que podrán comunicarse con la vieja Tabacalera mediante pasarelas o pasos subterráneos. Cuanto más estudia el terreno, más convencido está de «las muchas posibilidades que tiene» el inmueble. «Es importante que las cosas se hagan bien, porque el museo estará ahí por muchos años y su rehabilitación afecta a una zona tan especial como es Cimadevilla», incide Vicente Díez Faixat.
Los arquitectos Víctor Longo y Esther Roldán también participarán en la convocatoria realizada por el Ayuntamiento para convertir la fábrica de Tabacos en un museo que albergue la historia y patrimonio artístico de Gijón. A ellos también les está resultando «algo complicado» abordar cuestiones «de orden práctico» relacionadas con la urbanización del entorno. «No es que la circunvalación esté mal planteada, ni mucho menos. Pero, como todavía no hay un proyecto concreto, este concurso está siendo muy difícil», comenta Víctor Longo.
La importancia de coordinar una actuación que «debe cambiar para bien Cimadevilla» está en boca de muchos de los urbanistas de la ciudad. De los que se van a presentar al concurso -el plazo se cierra el 26 de abril- y de los que no. El Ayuntamiento insiste en que la obra del nuevo viario y del museo «quedarán ajustadas».