EN DIRECTO
Lne.es » Gijón
 Noticia anterior   Noticia siguiente 

Eva Calvo: «He vuelto a nacer, pensé que todo se había acabado para mí»

«La furgoneta me arrastró y no podía respirar ni me salía la voz, sólo oía gritar que había personas muertas», relata la herida en el trágico atropello de Pumarín

 09:52  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Eva María Calvo Arango.
Eva María Calvo Arango. 
 NOTICIAS RELACIONADAS
  El suceso . Gijón

R. GARCÍA
Eva María Calvo descansa desde el miércoles en una habitación de la sexta planta del Hospital de Cabueñes, en donde intenta recuperarse de las lesiones y los traumatismos que le provocó el atropello que sufrió el 8 de marzo en la confluencia entre la calle Cataluña y la avenida Gaspar García Laviana y que costó la vida a dos mujeres. No sólo tiene secuelas físicas. «Lo pasé muy mal» en el viaje en ambulancia desde el Hospital Central, en donde estuvo ingresada desde el accidente, «quería llegar cuanto antes, tenía miedo a la carretera y al tráfico. Me he dado cuenta de lo vulnerables que somos», explica esta joven, aún convaleciente.

En la cabeza de Eva se mantiene viva la imagen del trágico suceso. «Pensé que todo se acababa, que no sobrevivía al accidente». Ahora, rodeada de familiares y amigos que le llevan al hospital deseos de recuperación, chocolates y revistas, siente «como si hubiera vuelto a nacer». Esta mujer de 32 años, vecina de la calle Río Eo de Pumarín, está tranquila pese a los daños sufridos. Los médicos la trasladaron a una habitación del área de pediatría en la noche del pasado miércoles, ya que la planta de traumatología estaba llena.

Alrededor de las cinco de la tarde la joven recibe la visita de sus padres. «¿Has visto cómo desde aquí puedo ver hasta el mar?», le dice la joven a su progenitora. Su optimismo es palpable. «El volver a nacer es lo que tiene», sonríe. Una vez que los médicos le dijeron que se recuperaría, Eva sólo mira atrás para pensar en las dos septuagenarias cuyas vidas quedaron sobre el asfalto aquella fatídica tarde de lunes. «Dadles, por favor, el pésame de mi parte», pide Eva a su familia. «Sabía que había gente muerta», señala, «porque oí cómo todo el mundo gritaba». «No sentía dolor, sólo tenía miedo», concluye.

Eva recuerda retazos de la película de aquella trágica tarde. Eran las cinco y cuarto de la tarde, la joven de Pumarín se dirigía a la clínica de fisioterapia en donde seguía un plan de rehabilitación para reponerse de las lesiones que le provocó una anterior colisión de tráfico con su vehículo. De pronto, la furgoneta conducida por David G. A. y el turismo de Íñigo O. R. se cruzaron en su camino y en la vida de las dos septuagenarias que aguardaban en una acera a que el semáforo se pusiera en verde para cruzar un paso de cebra. El furgón recibió un golpe del otro coche y salió disparado hacia el paso de peatones en el que esperaba Eva junto con María del Carmen Carnicero y María Isabel Sánchez. «Recuerdo ese momento como algo horrible porque cuando el coche me estaba arrastrando sólo acertaba a pensar que todo se había acabado y que me iba a morir», asegura Eva con la mirada perdida en el horizonte que divisa desde su ventana del Hospital de Cabueñes.

«Cuando paró el coche fue peor», continúa, «porque no podía respirar y no me salía la voz, tan sólo oía a la gente gritar que había dos señoras que estaban muertas y entonces fue cuando grité "¡socorro!" y empecé a respirar», a partir de ese momento Eva supo que se salvaba, pero le sobrevino entonces otra preocupación, el temor a quedar inválida. «No quería quedarme en una silla de ruedas, así que cuando vi que estaba viva me obsesioné con no moverme». La joven recuerda que no podía parar de temblar «por puro miedo».

Cuando llegó a Cabueñes pidió a los médicos que le contaran «todo lo que me estaban haciendo». No quería esperar ni un minuto para conocer el alcance de las lesiones sufridas. Eva María Calvo estuvo tras el accidente una semana ingresada en la unidad de cuidados intermedios del Hospital Universitario Central. Durante ese tiempo sólo pudo recibir visitas durante 20 minutos al día. El resto del tiempo lo dedicó a pensar. A darle vueltas a la cabeza. «Todo pasó en muy poco tiempo, por lo que no pude reaccionar. Me acuerdo de que me tiré hacia un lado cuando vi que la furgoneta venía hacia mí. Es como un portero cuando le lanzan un penalti y no sabe a qué lado tirarse. Pues a mí me metieron el gol», explica con un sorprendente sentido del humor. Eva se aferra a esa ironía para agarrarse con optimismo al futuro. «¿Tienes ganas de volver a trabajar?». Su padre es el que contesta: «Si por ella fuera, volvía mañana mismo». Su trabajo la espera en una empresa de informática radicada en Avilés. Volver a la rutina de antes como antídoto para olvidar, para pasar página de un grave accidente del que Eva volvió a nacer.

COMPARTIR
 
  HEMEROTECA

HACE 25 Y 50 AÑOS

Portadas La Nueva España

Portadas de La Nueva España

Las portadas de hoy de La Nueva España hace 25 y 50 años

     CONÓZCANOS: CONTACTO |  LA NUEVA ESPAÑA |  CLUB PRENSA ASTURIANA |  PUNTOS DE VENTA |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD: TARIFAS| AGENCIAS|CONTRATAR  
Lne.es y La Nueva España son productos de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de La Nueva España. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.


  Aviso legal
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad