Ángel CABRANES
El avistamiento de un tiburón en el puerto deportivo desató las alarmas en la tarde de ayer. A las 17.40, la Policía portuaria y varios testigos alertaron a los miembros de Cepesma (Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especias Marinas) de la presencia de un escualo de entre tres y cuatro metros de longitud en aguas próximas al edificio de la antigua rula. Los miembros de Cepesma desplazados al lugar no pudieron identificar las características del escualo, ya que ya había abandonado las inmediaciones del puerto y la visibilidad era prácticamente nula.
Tras recabar material gráfico recogido por varios de los testigos, Luis Laria, director de Cepesma, asegura que «se trata de un tiburón peregrino, una especie inofensiva, que se alimenta de plancton. Da la impresión que tenía un aparejo enganchado a su aleta caudal (cola del pez). Se trata de un ejemplar joven, que suelen ser los más erráticos en su tránsito, por lo que todo esto puede explicar su presencia en el puerto. Es una especie en estado de recesión y quizás abocada a la extinción, ya que están muy afectados por las actuales artes de pesca». Esta mañana Cepesma reanudará su búsqueda. El último ejemplar avistado en Gijón fue hace cinco años y también hace quince días el puerto de Candás recibió una de sus «temidas» visitas.