FRANCISCO GARCÍA
Una mujer que esconde más de 100.000 euros en cajas y en bolsas de plástico es que desconfía de la Bolsa, del dinero plastificado, de las cajas y de los bancos. La pobre Fermina Feito nunca podrá explicar ya el motivo por el cual decidió que su piso de Alonso de Ojeda, en El Llano, fuera la tapadera hogareña de una caja de caudales. Pero cabe la posibilidad de que la fallecida octogenaria tuviera la impresión de que los banqueros no son tipos de fiar, ni de alto interés. ¿Quién va a dejar sus ahorros en manos de alguien que te presta un paraguas cuando luce el sol y te lo arrebata cuando barrunta el chubasco? Así ocurría antaño, que ahora, con el azote de la crisis, los bancos no sueltan el paraguas ni a tiros: lo tienen atado con una cadena a la pata de la mesa y si vas a pedir un crédito para aplacar el nubarrón te responden, muy amablemente, «vuelva usted cuando escampe». Crédito es palabra que procede del latín «credo», que es creer. Que te den un crédito hoy día es un acto de fe.