R. GARCÍA
Ángel R. L., y la que fuera su pareja sentimental, María del Carmen G. R., se enfrentan el jueves en la Sección Octava de la Audiencia Provincial a una condena de 13 años de cárcel acusados de los delitos de daños, amenazas y conspiración para la comisión de un delito. Según el fiscal encargado del caso estos dos jóvenes se pusieron de acuerdo para dañar a Laureano S. I., un transportista gijonés que durante varios meses había mantenido una relación sentimental con María del Carmen G. R. y al que Ángel R. L. quemó dos de sus camiones. Le causó daños por valor de más de 250.000 euros. Pero la historia viene de lejos. Ángel R. L. llegó incluso a contratar a dos sicarios para que dañaran a Laureano. Les dio un bate de béisbol y 700 euros en efectivo. Uno de los «empleados» en cuestión -el otro es menor de edad- se enfrenta a una pena de un año y medio de cárcel.
A pesar de la larga vida delictiva de Ángel, esta es la primera vez que se va a enfrentar al veredicto de un tribunal. De hecho, el joven se encuentra a día de hoy intentando rehacer una historia, la de su vida, que quedó truncada cuando sólo tenía 16 años. Fue entonces, como se relata en el libro «La libertad está dentro», cuando comenzó a ir con sus hermanos al fútbol y a juntarse con aficionados radicales del Sporting de Gijón, los miembros del grupo Ultraboys. «La gente me respetaba. Pasé de llevar collejas en el colegio a que todos se apartaran por la calle al verme. Con ellos yo era un dios», asegura el joven. El alcohol entró entonces en escena y la vida se complicó más. Aunque los problemas de Ángel no habían aún hecho más que empezar. Su padre murió de cáncer y su madre se trasladó a vivir a Zamora. Una vez solo Ángel fue incapaz de controlarse. Su casa era un museo nazi llena de banderas con el águila imperial.
Lo que le llevó al proceso judicial al que ahora se enfrenta fue su relación con Carmen, a la que conoció en el año 2002. Ella por aquel entonces tenía pareja, Laureano, aunque la relación acabó rompiéndose por las frecuentes discusiones. A pesar de todo los ex novios se veían en algún que otro acto social. En marzo de 2008, Carmen y Laureano vivieron un enfrentamiento que enfadó a Ángel. A la una de la tarde del 10 de mayo, y a la misma hora del día siguiente, agujereó los depósitos de los camiones de Laureano y le prendió fuego al menos a dos. Posteriormente le remitió un fax en el que solicitaba la entrega de 1.000 euros para no hacer daño a su familia. No contento aún con todas estas presiones, y a la vez instigado por María del Carmen, Ángel contactó con dos personas a las que encargó el trabajo sucio. Quería que le dieran una paliza a Laureano. Ángel quedó con los «sicarios» y les entregó, en las cercanías del Instituto Jovellanos, 700 euros en efectivo y un bate de béisbol para que le dieran una paliza a Laureano «que le dejara graves secuelas físicas».
Tras su detención y posterior ingreso en la cárcel Ángel fue conducido, como se relata en el libro editado por Plataforma Editorial, a la Unidad Terapéutica de la cárcel de Villabona. Aprendió a respetar y a convivir y ahora, gracias a la ayuda de los psicólogos, quiere comenzar una nueva vida. El primer paso lo dará el jueves en el juicio en la Audiencia Provincial.