J. L. A.
El catálogo urbanístico de Gijón, un documento fundamental para la conservación del patrimonio arquitectónico, natural, arqueológico o industrial de la ciudad y su concejo, incluye ahora un total de 2.878 elementos y estará aprobado, según las previsiones del Gobierno de Paz Fernández Felgueroso, el próximo verano.
Son las cifras y el calendario que adelantó ayer el concejal de Urbanismo y portavoz municipal socialista, Pedro Sanjurjo, después de que la comisión bajo su presidencia analizó una propuesta que aún debe debatir la Corporación en Pleno, el próximo mes de abril, para después abrir un nuevo período de información pública, con una plazo reglado de dos meses, para que los interesados presenten las alegaciones que consideren oportunas. Desde su aprobación inicial, el 14 de marzo de 2008, el anterior período de alegaciones, además de los preceptivos informes de Patrimonio y de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias (CUOTA), el documento ha sufrido 500 modificaciones y añade, a los 2800 elementos recogidos en un principio, otros 78 más.
«Hemos solventado una cuestión que es fundamental y afecta a un patrimonio muy valioso», subrayó ayer Sanjurjo, para quien este catálogo es el más completo de Asturias. El último trabajo de estas características que tenía el Ayuntamiento se hizo a mediados de los años ochenta, tras el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que redactó Ramón Fernández-Rañada, explicó Sanjurjo.
Hay algunas novedades importantes. Patrimonio, cuyas decisiones son vinculantes, eleva hasta 185 el número de inmuebles con protección integral, de los que 51 tenían hasta ahora sólo una protección parcial. Sanjurjo explicó que los propietarios de estos inmuebles que quieran pedir la rebaja en la calificación deben hacerlo en el nuevo período de alegaciones. Hay que argumentar y demostrar la propuesta. Los edificios de protección integral están sometidos a importantes restricciones para impedir cambios estructurales.
De los 2.878 elementos del patrimonio gijonés a conservar, un total de 397 corresponden a los ya contemplados por el Plan Especial de Reforma Interior (PERI) de Cimavilla, el barrio alto de la ciudad. «Hace años, el catálogo era un listado arquitectónico; el concepto se amplía ahora y hay una mayor protección, que llega, también, a un mayor número de elementos», indicó Sanjurjo. En los años 80, cuando se elaboró el anterior catálogo, las cláusulas de protección atendían sustancialmente al patrimonio arquitectónico, mientras que el nuevo documento establece nuevas categorías: protección ambiental documental o proteción ambiental tradicional, por poner dos ejemplos. Hay especial atención al patrimonio etnográfico, arqueológico, histórico-industrial, militar, natural o al mobiliario urbano, además de cementerios, parques y jardines.
La conservación de jardines clásicos introduce una fórmula lega para ofrecer la posibilidad de segregación horizontal de las grandes mansiones. Se podrán hacer viviendas mientras se conserve la factura del edificio y frenando, en todo caso, la parcelación del jardín histórico. Es una medida que afecta a fincas y edicaciones, fundamentalmente, de zonas como Somió, Cabueñes y Jove.