Eloy MÉNDEZ
Casi un kilómetro. Ésa es la distancia que recorren muchos usuarios de la línea 15 de Emtusa hasta sus casas desde la marquesina más cercana por culpa del inicio de las obras de remodelación de la avenida de Salvador Allende. Los trabajos en la arteria principal del poblado de Roces provocan desde hace días que el autobús que realiza el trayecto entre el centro de Gijón y el barrio haya cambiado su recorrido con la consiguiente supresión de tres paradas habituales. Por eso, la Asociación de Vecinos de Nuestra Señora de Covadonga se ha puesto en contacto con los responsables municipales para proponerles una ruta alternativa, a través de un tramo de Salvador Allende, de la calle Esmeralda Maseda y del camino de La Torre.
«En un barrio envejecido como el nuestro, ahora hay personas de más de ochenta años que tienen que recorrer 750 metros para llegar desde la parada hasta su residencia», se queja Pedro Rubiera, tesorero del colectivo vecinal, que lleva tres días de reuniones constantes con técnicos de Emtusa. «Me han dicho que la propuesta que les hemos presentado es positiva y que van a estudiarla», añade, convencido de que es la única solución posible para «mejorar un servicio que ha quedado muy tocado».
Desde que comenzaron los cortes de tráfico por las obras en Salvador Allende, la línea 15 mantiene su recorrido habitual entre Roces y el centro de Gijón, pero ha modificado el trayecto en sentido opuesto. Ahora, los autobuses ya no cruzan la avenida y dejan a los usuarios en la carretera Carbonera, cerca del restaurante Casa Ferino y muy lejos de algunas viviendas del poblado. «Lo que queremos es una solución urgente porque la situación es penosa», dice Aurelio Rodríguez, presidente vecinal, que advierte que «si no se nos escucha, se lo comunicaremos al vecindario y tendremos que tomar alguna medida de presión».