Miriam Suárez
El puzle en el que se ha convertido la reforma de El Molinón ya está completo. El grupo Procoin colocaba la última pieza del rompecabezas esta semana, al presentar la nueva imagen que tendrá el estadio rojiblanco de aquí a un año. Los 25 millones comprometidos en el proyecto -a los que habrá que sumar otros 12, por el acondicionamiento de los bajos comerciales- quedarán envueltos por una fachada de arquitectura textil en la que ha dejado su impronta artística el recientemente fallecido Joaquín Vaquero Turcios.
Este diseño ve la luz cuatro años después de que el Ayuntamiento empezase a gestionar la remodelación de su estadio; «proyecto que se adjudicó inicialmente a la sociedad madrileña Ruta de El Molinón, única candidata del concurso convocado por el equipo de gobierno gijonés en marzo de 2006. La empresa no presentó su plan de trabajo hasta febrero de 2008.
La propuesta de Ruta de El Molinón se quedaba corta para una ciudad que ya tenía un pie metido en Primera División. En cualquier caso, nunca llegó a ponerse manos a la obra. Debía asumir mejoras en la estructura, instalaciones y aforo de El Molinón por un importe que varió de 9 a 14 millones de euros a lo largo de su relación contractual con el Ayuntamiento. La empresa no fue más allá de la demolición de los locales situados bajo la popular Tribunona.
En 2009, el equipo de gobierno le retiraba la adjudicación por incumplimiento de contrato y retrasos injustificados. Ruta de El Molinón es pasado. Y su único punto en común con la futura imagen del estadio es Joaquín Vaquero Turcios. El artista también puso su firma en la fachada que se presentó hace dos años, aunque ese primer diseño cubría El Molinón con planchas metálicas y prismas de muchos colores. El planteamiento horrorizó a la afición.
Pero Vaquero Turcios supo adaptar su talento creativo a los sentimientos de una ciudad que se siente muy identificada con su campo de fútbol. Cuando Procoin cogió el testigo de la transformación exterior del estadio, el artista ya trabajaba en otra idea. Al sportinguismo y al equipo de gobierno les «encanta» el diseño definitivo.
La fachada de El Molinón se ha convertido, a raíz de su muerte, en la última obra de Vaquero Turcios. Sus hijos son ahora quienes velan por la buena ejecución de una idea que se materializará sobre membranas extensibles de poliéster revestido de PVC. El material, además de ductilidad y resistencia, permite aprovechar estéticamente los reflejos de la luz natural.
El primer tramo de la nueva fachada se podrá ver este verano en la grada Norte. La obra está vinculada a una concesión administrativa que permitirá a Procoin explotar comercialmente los bajos del estadio durante cuarenta años. Pasaba con Ruta de El Molinón, aunque los términos del contrato no se mantienen al cien por cien, ni mucho menos. Tras el gol que la anterior adjudicataria le metió al Ayuntamiento, el equipo de gobierno amplió el alcance de la reforma. El proyecto, que cuenta con una inversión municipal de 16 millones -una parte con cargo a los fondos Zapatero-, ya no sólo depende de la iniciativa privada.
Por lo pronto, se podrá recrecer la grada Norte en 2.600 asientos y crear otros 839 en los palcos altos de la Tribunona. Ruta de El Molinón prometía un aumento de sólo 1.700 butacas. Pero ni en un caso ni en otro se supera la barrera de las 30.000 localidades. Así que el estadio rojiblanco, para lamento de la afición, seguirá sin poder albergar un Mundial o una final de la «Champions».
El recrecido de la grada Norte, del que también es adjudicatario el grupo Procoin, culminará en cuanto finalice la Liga. Los trabajos de remate son incompatibles, por motivos de seguridad, con la actividad deportiva. El último partido en casa se disputará el fin de semana del 9 de mayo. A partir de esa fecha, «se meterán en las tripas de la grada Norte; será cuestión de semanas», aseguran los técnicos.
A mediados de mayo, además, se empezarán a renovar los 1.700 asientos de las gradas Este y Sur que se encuentran en mal estado. Esta actuación se enmarca dentro de una partida de mejoras que también afecta a las cubiertas de estas dos gradas; a las cabinas de prensa y radio; y a los palcos altos de la Tribunona. El Ayuntamiento adjudicó este lote de obras, el último del plan de reforma, a Assignia y Procoin.
La unión temporal de ambas empresas también se hizo con el concurso convocado para la remodelación de la zona de vestuarios, que «estará lista el 30 de junio», anuncian los encargados de coordinar el dispositivo desplegado en El Molinón.
Según el calendario del plan de reforma, las obras previstas deberán estar terminadas cuando arranque la próxima Liga de Fútbol. Todas excepto la nueva fachada y los bajos del estadio. La superficie comercial, que ocupa unos 12.000 metros cuadrados, no entrará en funcionamiento hasta finales de 2011.