Los contrayentes del pasado fin de semana lucieron sus mejores sonrisas antes y después de cambiar de estado civil tanto en la iglesia como en el Ayuntamiento, en un fin de semana de exaltación del sportinguismo: Gijón y el Sporting siguen siendo de Primera. Y comieron perdices.
Rebeca Turrado Turrado y Ángel Antonio Fernández Fernández, fueron de los primeros en ocupar el salón municipal de recepciones. Junto a ellos firmaron el acta matrimonial María Jesús Martínez Díaz y Alberto Turrado Montes como testigos. La pareja, residentes en el barrio de El Llano, pospuso su viaje nupcial para cuando soplen mejores vientos, así que no tuvieron necesidad de abandonar antes de tiempo el hotel Villa de Gijón, donde tuvo lugar el banquete y posterior baile.
El barrio de El Coto también cuenta desde el sábado con un nuevo matrimonio, el formado por la administrativa Ana Manuela Castañón Morán y el ingeniero industrial Carlos Ramos Lorenzo. Eligieron como testigos del momento a Paquita Lorenzo y Delfino Castañón. El hotel NH se encargó de elaborar el menú nupcial desde donde partieron los novios rumbo a la Riviera maya.
Del mismo destino que los anteriores disfrutan Beatriz Sala Valdés y Roberto Fernández Fernández, dos profesores que también se dieron el «sí consiento», en el Consistorio gijonés. Una comida en la Solana selló tan especial evento, que contó con numerosos invitados, entre los que ocuparon lugar relevante María Luisa Fernández y José Manuel Sala, los testigos.
En el restaurante La LLorea Golf brindaron también por su felicidad María Jiménez y José María Córdoba. Ella sierense y el ovetense contrajeron matrimonio en la iglesia de San Pedro de Siero, pero quisieron festejar en el alto del Infanzón su banquete nupcial, al que asistieron más de un centenar de invitados, entre los que se encontraban Estela Sáez y Emilio Jiménez, padrinos de la ceremonia.
Hoy se encuentra la feliz pareja disfrutando de sus primeros días de casados en Tenerife. A pesar de que el volcán islandés sigue escupiendo ceniza y muchos turistas se quedaron sin volar, su avión despegó sin problemas, rumbo a la felicidad.