FRANCISCO GARCÍA
Atravesar el umbral de la Fundación Prodintec y su sofisticado sistema de seguridad y presenciar el trabajo de herramientas de alto nivel tecnológico es conducirse en el presente por pasillos del futuro. Gijón se ha ganado un espacio en el mapa del desarrollo científico de la mano de esta entidad privada sin ánimo de lucro, que nació con el objetivo de potenciar la competitividad de las empresas industriales asturianas aplicando avances tecnológicos tanto a sus productos como a sus procesos de fabricación y gestión, con frecuencia poco productivos. La pregunta es si las pymes que operan en Asturias saben que disponen, a la vuelta de la esquina, de un departamento puntero de I+D+i con brazos robotizados a su servicio. El éxito de Prodintec se quedará cojo si no alcanza, de puertas a dentro de la región, lo que ya ha conseguido fuera: ayudar a innovar. Este centro tecnológico para el diseño y la producción industrial es de los que ayudan a que la «milla del conocimiento» empiece ya a abarcar leguas.