POR CUCA ALONSO
La soprano Belén Genicio ofreció anoche, sobre el escenario del teatro de Laboral y acompañada por el pianista australiano Duncan Gifford, un magnífico recital. El programa, dividido en dos partes por medio de un breve descanso, reunía piezas de Rossini, Arditi, Schubert, Lehar, Bizet, Halffter... Y de los compositores españoles Manuel de Falla, Ruperto Chapí, Federico Chueca, más el cubano Ernesto Lecuona. El acontecimiento estaba promovido por la organización del Congreso de Electroanálisis que actualmente se está celebrando en las instalaciones de la Universidad Laboral, como homenaje a sus 300 participantes. Estos, no vamos a decir que llenaron la sala, pero su presencia, enriquecida por familiares, amigos, y miembros de la propia estructura del congreso, logró reunir una dignísima entrada.
El presidente de esta 13ª Conferencia Internacional de Electroanálisis, el catedrático de Química Analítica, Paulino Tuñón, comentaba minutos antes de dar comienzo el recital, que se cumplían 20 años desde que Asturias fue sede de esta misma asamblea, dándose la curiosa circunstancia de que en ella intervino, encabezando el espectáculo de cortesía, la soprano Belén Genicio. «Nos une una gran amistad; Belén es doctora en Ciencias Químicas, hicimos la carrera juntos y recuerdo que en las sesiones de investigación ella cantaba».
Allí la teníamos. Vestida de gris, junto al hermosos piano de cola, escuchando los primeros acordes de Duncan Gifford. «Avanti la regata», de Gioachino Rossini. «Está plena de voz», nos dijimos como inmediato apunte. Es un lástima que no se prodigue en los escenarios, que viva a mitad de camino entre el bel canto y Naturaleza que le apasiona. Su técnica es estupenda, su timbre precioso y su voz muy importante. En el vals de Luigi Arditi nos emocionó, pero no habíamos hecho más que empezar. «Giuditta», de Frank Lehar fue una exhibición de buen gusto que iba a dejar paso a las célebres «Habanera» y «Seguidille» de la ópera «Carmen» de Georges Bizet . Belén Genicio las bordó con gracia, dominio de la escena y asombrosa voz. Creo que Gijón debería contar con ella para todo; todo lo importante, digno, hermoso... El público, absolutamente internacional, la aplaudía con entusiasmo.
En la segunda parte, el «Fado» de Ernesto Halffter, nos mostró a una Genicio muy sensible y expresiva. Fue de las piezas más bonitas, la cantó con un gusto exquisito, premiado con varios ¡bravo!. El conocido tema «María de la O», de Ernesto Lecuona... «Jota» de Manuel de Falla, en la que se lució el pianista. El tango de la zarzuela «La Gran Vía», «Pobre, chica, la que tiene que servir...» Al final no le tiraron flores porque no las había, pero compensó la carencia la dirección del Congreso entregándole un hermoso ramo. Entre la generosidad de los aplausos los bises no se hicieron esperar. Volvió a escena Belén Genicio para cantar una pieza de West Side Story, y la célebre «Tarántula» de «El Barberillo de Lavapiés». En ese momento, el presidente del Congreso, Paulino Tuñón, ante el regocijo del público, subió al escenario para acompañar a Belén Genicio en el baile de la «Tarántula». Pero... Lo suyo es la Química Analítica.