Madrid, Modem Press
«Ninguna Universidad española está entre las cincuenta primeras europeas ni las ciento cincuenta primeras del mundo. Los resultados tienden a ser entre medianos o pobres en términos de cultura general, correctos en términos profesionales e insuficientes en términos de investigación». Ésta es una de las afirmaciones que vierte Víctor Pérez-Díaz en «Universidades, ciudadanos y nómadas y su aplicación práctica en el modelo educativo español», la obra que le ha valido el XVI Premio internacional de ensayo «Jovellanos» 2010.
Premio que este catedrático de Sociología de la Universidad Complutense y doctor de Sociología de la Universidad de Harvard y autor de más de treinta libros recogió ayer en Madrid de manos del presidente del jurado, José Luis García Delgado (que toma el relevo del fallecido Sabino Fernández Campo, presidente en las quince ediciones precedentes), y en presencia de Pelayo García, director de Ediciones Nobel, y de Justo Vilabrille, concejal de Cultura de Gijón.
El galardonado, tras las palabras del presidente del jurado y después de agradecer la concesión del premio, se extendió sobre el sistema educativo español e internacional y, más en concreto, sobre la Universidad. Pese a su crítica general, Pérez-Díaz destaca «los buenos resultados de algunas instituciones españolas, como las escuelas de negocios». Aunque, en general, considera que la Universidad española hoy «aporta poco» y tiene «mucho que aprender de los demás». El autor matiza que quien tiene que aprender «realmente» no es la Universidad «en general», sino «dentro de las universidades cada Facultad o departamento y dentro de éstos cada profesor, y todos a su riesgo y por su cuenta. Ésta sería la enseñanza principal del sistema americano, que no es perfecto, pero sí un buen modelo en el que mirarse».
Víctor Pérez-Díaz considera que la situación de la Universidad en España no se soluciona sólo con dinero. «Hay que invertir más», afirma, «pero lo principal no es cuestión de dinero, sino de la creación de comunidades de innovación formadas por gentes de buena formación, que sepan jugar las reglas del juego de la cooperación y de la competencia, independientes, con espíritu de libertad y de riesgo».