FRANCISCO GARCÍA
La alcaldesa de Gijón, fiel a la liturgia de su partido, prefiere retrasar hasta el comité federal de la próxima semana el pronunciamiento de una decisión que se tiene por secreto a voces: no volverá a pelear por el principal sillón municipal. Lo saben sus allegados, lo comunicó hace meses a su partido y lo tienen por cierto la mayoría de los gijoneses, que aguarda con expectación las nominaciones de las dos siglas principales como si se avecinara «Operación triunfo» a la luz de los focos de la pasarela. Agazapado tras sus gafas de universitario brillante permanece el principal aspirante a encabezar el cartel socialista en Gijón, el concejal de Hacienda, Martínez Argüelles, reciente blanco de las iras de los funcionarios municipales, que han editado billetes de mentirijilla con su efigie de contable. Hasta los empleados del Ayuntamiento intuyen en qué llaga hay que hurgar. El problema de saberse candidato es que ocupar la primera línea de playa te convierte también en diana de la primera línea de fuego.