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Entre los nuevos desarrollos urbanos del PGO figuran también 243 viviendas en lo que se conoce como Gijón Fabril (donde estaba la antigua Flex); otras 60 en la finca de titularidad municipal que se encuentra junto a la pasarela peatonal que comunica el Polígono con Moreda; y 232 pisos más en el entorno del Albergue Covadonga.
El Ayuntamiento cuenta con que las nuevas actuaciones previstas en suelo urbano pongan en el mercado unas 1.877 viviendas y que los solares vacíos del centro de la ciudad todavía tienen capacidad para 2.477 pisos. «Hay que aprovechar los recursos de suelo existentes», según la filosofía municipal de ciudad compacta, que se expande con criterios de «sostenibilidad económica y medioambiental».
El suelo urbanizable ocupa un 27 por ciento del territorio de Gijón. El concejal Pedro Sanjurjo asegura que los nuevos crecimientos que se perfilan con el PGO suponen el 5 por ciento de esa superficie: el 3 por ciento de uso industrial y el resto residencial. La futura Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA) acapara buena parte del terreno recalificado como urbanizable con una reserva de cuatro millones de metros cuadrados.
Pero al amparo del nuevo PGO se llevarán a cabo otras actuaciones de carácter industrial. Por un lado, se ampliará el polígono de Roces hacia la Carretera Carbonera. Por otro, surgirá Somonte Alto, con espacio para «la ciudad del motor» a la que la iniciativa privada lleva dándole vueltas desde hace años. En cuanto a los terrenos de Naval Gijón y Mina La Camocha, «se adecuarán a las nuevas necesidades de parques empresariales e industrias limpias compatibles con los usos residenciales cercanos».
El máximo responsable del Urbanismo gijonés precisó que el 70 por ciento del solar de Naval Gijón tendrá aprovechamiento industrial y el 30 por ciento restante se destinará a usos terciarios, para que «la zona no se convierta en un espacio muerto». La tipología «será similar a la de los edificios barco de Poniente», apuntó Sanjurjo, «y trazaremos una calle interior desde el Acuario a la Travesía del Mar sin que se convierta en una gran avenida de tráfico rodado». El borde marítimo se reserva como zona de paseo.
En las antiguas instalaciones de Mina La Camocha también se levantará «un parque industrial de perfil moderno, con empresas dedicadas a la investigación, el desarrollo y las nuevas tecnologías». La idea es reconvertir los esqueletos del pozo minero y de Naval Gijón en «base de una nueva economía productiva y generación de empleo», aboga Sanjurjo, que también llevará al Pleno de julio la aprobación definitiva del nuevo catálogo urbanístico de la ciudad.
El documento, cuya tramitación dura ya dos años, incorpora 26 de las 49 alegaciones presentadas en la última fase de información pública. Lo que implica proteger el refugio de Cimadevilla -a petición de IU- o conceder la protección integral que el PP solicitaba para el muro que rodea el convento de las Clarisas.