M. S.
Mientras la tramitación del Plan General de Ordenación sigue su curso, «sospechosamente rápido» a juzgar por algunos vecinos de la zona rural, el llamado plan de avenidas empieza a dar problemas. Las quejas más sonoras provienen de los comerciantes y residentes de la avenida de Castilla, objeto desde hace meses de una profunda remodelación. El PP, que se hacía eco de ese malestar el pasado jueves, ponía el acento de sus críticas en la decisión municipal de reducir de dos a una planta el «parking» previsto en la zona.
La alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, acusó ayer al PP de «demagogia» e ironizó sobre las intenciones del grupo de la oposición al proponer que se rebaje el precio de las plazas: «Quizá lo que quieren es que se las regalen». Desde el Ayuntamiento se insiste en que se ha optado por modificar el proyecto del aparcamiento subterráneo ante la falta de suficiente demanda que justificase esta inversión.
Por boca de su concejal de Urbanismo, el equipo de gobierno hizo ayer hincapié en «la enorme dificultad de la obra» para ganarse la comprensión de vecinos y comerciantes. «Todas las obras conllevan incomodidades, y ésta, en concreto, es de muy difícil ejecución. Al menos, hemos podido hacer parcialmente antes del período veraniego la parte de la acera del puente del Piles», incidió Pedro Sanjurjo, que también quiso aclarar: «En la avenida de Castilla se está trabajando según lo programado. Debido a la duración de la obra, se ven afectadas todas las estaciones, no sólo el verano». Al desembocar en la playa de San Lorenzo, esta avenida se convierte en la época estival en una de las arterias urbanas más transitadas del municipio.