M. S.
Frente a quienes critican la celebración del Festival Aéreo, está el hecho de que «tenemos la ciudad al completo; me dicen que se está desviando a los visitantes a otras localidades próximas porque los hoteles se encuentran llenos». Con este dato en la mano, la alcaldesa de Gijón se reafirmaba ayer en su convicción de que «este festival resulta muy positivo para la ciudad por su capacidad para atraer a miles y miles de personas. Pese a las dificultades económicas, hemos procurado que el verano siga siendo atractivo, por lo que eso significa para sectores como la hostelería y la hotelería».
El Festival Aéreo, al que en esta ocasión se vincula un concurso de fotografía, no se celebrará hasta el próximo domingo (entre las 12 y 14.30 horas). Pero los ensayos de los aviones participantes ya animarán la ciudad desde hoy. El primero en sobrevolar San Lorenzo será un F-18 del Ejército del Aire. El caza tomará rumbo a Gijón, desde el aeropuerto de Asturias, entre las 10.30 y las 11 horas. Le seguirá la patrulla Águila, famosa por sus acrobacias. El helicóptero de los bomberos asturianos también realizará vuelos de ensayo a lo largo de esta mañana. El espectáculo aéreo lleva consigo la organización de otras actividades complementarias, como la exposición que ayer visitaba la alcaldesa en la Colegiata de San Juan Bautista y el Palacio de Revillagigedo. La muestra, fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento y Cajastur, cuenta con aportaciones del Círculo Aeronáutico «Fernández Duro» y del Club Aeromodelista «El Ferre». El Ministerio de Defensa, por su parte, ha contribuido con dos aviones antiguos: un T-6 de 1935 y un Saeta de los años 50, que tiene la singularidad de ser el primer reactor con cámara presurizada que se construyó en España. Estas dos reliquias, trasladadas desde el Museo del Ejército del Aire, arremolinaron ayer a decenas de personas frente al Revillagigedo.