R. GARCÍA
La «Roja» gijonesa va a poner en septiembre rumbo a la ciudad de Cork, en Irlanda. Cinco efectivos del cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Gijón disputarán entonces el campeonato mundial de excarcelación de víctimas de accidentes de tráfico, ayudados por un sanitario. El reto es difícil. Al concurso se presentan 30 «selecciones» de todo el mundo. Pero los ánimos no decaen: «Vamos a por todas», dicen los implicados.
Estos bomberos gijoneses ya han competido en otros tres campeonatos nacionales que se celebraron en Zaragoza, Málaga y Tarragona. Pero entonces no hubo suerte. «En el último conseguimos clasificarnos para el mundial y ahora hemos entrenado mucho para hacerlo bien» asegura Javier Cañete. Los participantes deberán pasar tres pruebas para alzarse como campeones del mundo. Una cada día. En la primera «se trata de sacar a una persona que está herida muy grave de un coche y te dan diez minutos para hacerlo», explica el sanitario Francisco Crespo. Las otras dos pruebas son similares, «tan solo cambian los tiempos en los que tienes que sacar al accidentado y la gravedad de sus lesiones». En el último de los retos, los bomberos deben extraer de un vehículo a dos víctimas, «valorando la gravedad de sus lesiones».
En el campeonato del mundo se controla todo. «Nos mandan incluso hablar con los pacientes para ver cómo estamos de preparados en el plano psicológico», asegura Crespo, «hay que intentar tranquilizarlos y evitar que se muevan». El primer paso para llevar a cabo una excarcelación es la aproximación al lugar. «Hay que ver cómo está el coche, las heridas que tiene la víctima y por dónde la podemos sacar». Después llega el momento de estabilizar al herido y de sacarlo del vehículo.
Pero ¿en la vida real puede haber tanta sangre fría como en las prácticas? Responde el bombero Javier Cañete: «En un accidente de verdad te lo piensas todo más, pero la verdad es que notamos que nuestras prácticas nos están ayudando a saber cómo actuar en los casos más graves, y eso se nota cuando tienes que intervenir». En los campeonatos como el que van a disputar en Irlanda los efectivos de bomberos también aprenden del resto de compañeros de profesión. Cañete asegura que en muchas ocasiones «vemos materiales que nosotros no utilizamos, y luego proponemos que se compren aquí, o técnicas que ni se nos había ocurrido utilizar; todo eso es muy útil». Ahora lo único que hace falta es que estos efectivos tengan suerte. Puede que la «Roja» gijonesa también gane.