Elías GALLEGO
Marco Abejón Castillo no es golfista profesional, pero nadie lo diría después de verle recibir ayer, en el salón de recepción del Ayuntamiento de Gijón, un trofeo de plata que el club de golf municipal La Llorea le otorgó.
Abejón se llevó el galardón a la orden de mérito del popular club gijonés, que premia la regularidad en todos los torneos puntuables que se celebran en la parroquia de Deva. «Estoy muy orgulloso de haber ganado este premio», comentaba con una sonrisa de satisfacción. Abejón, de 65 años, está jubilado y ha hecho de este deporte su gran pasión, aunque ya lo practicaba desde hace años. «Me gusta jugar al golf de forma relajada. Con mis amigos y sin mucha prisa. En vez de disputar los dieciocho hoyos que son habituales, solemos hacer nueve», explicaba. Abejón puntuó en 5 de los 9 torneos que disputó durante todo el año, pero no ganó ninguno de ellos. «Es como Contador en el Tour de Francia, sin ser el mejor en ninguna etapa, es muy regular en todas y acaba ganando», bromeaba Raimundo Sánchez, presidente del club de golf.
«A mi lo que me gusta es jugar tres o cuatro horas y después beber una "botellina" de sidra con los amigos. Nada profesional», comentaba Abejón.
Este deportista gijonés logró incluso bajar un punto su handicap durante el año pasado, ya que comenzó con 8,9 y acabó terminando con 7,9.
El trofeo, que fue entregado por el concejal de deportes, José Ramón Tuero, es una reproducción de unos 20 centímetros del original, que mide casi el doble. Para conseguir adquirir el trofeo original es necesario ganar este premio durante dos años seguidos, o bien hacerlo en tres ediciones pero de manera alterna.
Abejón consiguió un total de 370 puntos, lo que le dio una ventaja de 120 sobre el segundo. Su amigo Juan Valleda, que le acompañó a recoger el premio aseguró que «Marco está hecho un fenómeno. Ha ganado a todos los jovenzuelos que juegan con él». Es su gran mérito.