Israel garcía gil Gerente de Find It Import and Export
M. CASTRO
Tras cursar dos ciclos de Formación Profesional en la Laboral, Israel García Gil comenzó a trabajar en 2002 en Eolo como becario y fue ascendiendo hasta llegar a la dirección comercial. Mientras trabajaba completó su formación con otros dos máster. En marzo de 2008 creó junto a otro socio Find It, empresa especializada en dar apoyo a otras firmas en comercio exterior. «A los europeos y a los norteamericanos lo que nos queda es diseñar e innovar, es la única manera de competir con Asia», subraya.
-Usted estudió FP, llegó a un puesto de alta dirección empresarial y acabó montando su propia empresa. ¿Cómo ve esa mala fama que tiene la Formación Profesional en España?
-Sí, muchos piensan que si no haces una carrera, no vales para nada. Mis padres estaban empeñados en que estudiara una carrera superior, como mi hermano. Yo creo que con 17 años, salvo los que tienen una vocación muy clara, la gente se suele guiar por lo que oye a los profesores y a los padres sobre lo que tiene salida. Optar por la FP se interpreta a veces como dar un paso atrás, pero a mí me abrió las puertas de mi primer trabajo, en el que pude evolucionar. Lo que también es cierto es que, estudies lo que estudies, con el tiempo tienes que completar tu formación, que en mi caso fue a través de dos máster en ESADE e ICADE, mientras estaba trabajando. La gente nunca puede dar por completada su formación, porque si no te reciclas el que te recicla es el de al lado.
-¿Qué le impulsó a crear su propia empresa?
-En Eolo ya había tocado techo y, además, quería pasar más tiempo con mi familia, en Gijón, después de haber estado cinco meses al año viajando por muchísimos países. Estuve en Estados Unidos, Sudáfrica, Emiratos Árabes, China y prácticamente toda Europa. Esa experiencia también me permitió ver cosas nuevas, que en España no se hacían o que iban a llegar más tarde, con lo que vas cogiendo ideas. Una empresa como la que nosotros creamos en Asturias, para apoyar a otras empresas a irse al comercio exterior, no había.
-¿Qué es lo que hacen?
-A algunas empresas les hacemos toda la logística de exportación. A otras les localizamos proveedores en Asia. Nuestra empresa se llama Find It (encuéntralo). En este aspecto, me sirvió mucho mi experiencia en China, que es un mercado que conocemos bien. Allí localizamos fábricas para nuestros clientes, para los clientes que buscan reducir costes fabricando en China, y hacemos auditorías de las fábricas sobre sus controles de calidad y precios de producción. Nosotros también diseñamos productos que fabricamos en China y comercializamos en Europa.
-¿Qué tipo de empresas recurren a sus servicios?
-Con la crisis hemos notado un interés por importar materiales de construcción de China, desde mobiliario de baño, sanitarios, hasta piedra natural. Hasta ahora se aceptaba con normalidad la importación de juguetes o de prendas de vestir de Asia, de China e India fundamentalmente. Ahora también se está haciendo con materiales de construcción, en toda España.
-¿Cree que la crisis es global?
-Sí, pero sus consecuencias no. En China estaban alarmados el año pasado porque su producto interior bruto había crecido sólo un 7%.
-¿Llevamos las de perder con China?
-Si intentas fabricar aquí compitiendo en costes, sin duda. No sólo con China, sino con Asia en general, con la producción de países como Indonesia, Tailandia y Vietnam. A los europeos y a los norteamericanos lo que nos queda es diseñar e innovar, que es la única manera de competir, además de creando una marca.
-Al menos hasta que copien el producto.
-Copiando son la bomba y lo hacen muy bien. Para proteger tus productos están las patentes y contar con una buena red comercial que se entere de qué está haciendo la competencia.
-¿Y cuando desarrollen la capacidad para innovar y diseñar?
-Ese proceso ya pasó en Japón. Lo que ocurre es que el nivel de vida en China también va a ir subiendo, con lo que los costes de producción ya no van a ser los mismos.
-Su empresa diseña en España y fabrica en China.
-Y nos va bien. En la feria gastronómica Madrid Fusión nos galardonaron con el premio al diseño e innovación tecnológica por nuestro descorchador eléctrico, que también presentamos el año pasado en la Feria de Muestras. Ya estamos preparando otros productos. Innovar es clave para poder competir. Eso lo tienen muy claro las empresas en Cataluña y en Levante, donde salen empresas como setas. Innovar no quiere decir que haya que crear algo desde cero. También se innova mejorando algo que ya existe y eso lo puede hacer hasta una empresa en la que trabajamos sólo los dos socios, como la nuestra. La clave es diferenciarse para competir. Y vender fuera. Nosotros donde menos vendemos los productos es en Asturias; el trato principal es con las grandes centrales de compras que están en Madrid, pero desde nuestra nave en Meres también enviamos productos a Holanda y a Francia.
-¿Cómo se las arreglan para negociar con dos gigantes, los que producen en China y los distribuidores que les compran en España?
-Con imaginación, constancia y garantizando el suministro.
-Siempre se está pendiente de cómo van las grandes empresas, ¿cree que hay que atender más a las pequeñas?
-Apostar sólo por las grandes empresas es peligroso para una economía como la asturiana, porque una empresa grande hoy está aquí, pero mañana puede trasladarse a Cantabria o a otro país. Lo que hace falta en Asturias es más cultura empresarial y mayor diversificación. No se puede vivir sólo de Arcelor, de la mina o de ser funcionarios.
-Usted ha recorrido numerosas ferias. ¿Cómo ve la Feria de Muestras de Asturias?
-Es una feria atípica, porque está dirigida fundamentalmente al público en general y no sólo a profesionales, como la mayoría. Es muy conocida en España por el gran número de visitantes. Pero la crisis ya se notó el año pasado. Antes la gente iba y gastaba. Ahora, toca, mira y se lo piensa dos veces.
-Después de la caída de precios al inicio de la crisis, los fletes de barcos han vuelto a repuntar. ¿Cómo lo ve?
-El problema del transporte marítimo es que lo manejan cuatro. No hay una gran competencia. En un mercado tan global como es el transporte marítimo no hay ni 100 empresas que se dediquen a eso. Si las navieras deciden no venir a cargar a Gijón, ya te la liaron. Desde el verano pasado hasta éste, los fletes han ido subiendo. Primero sube una naviera y al día siguiente suben las otras tres o cuatro que hay. Al final estás en manos de ellos.
-¿Y los organismos de control de la competencia?
-No deben de mirar mucho para ese sector. Con las navieras pasa como con las gasolineras. Es matemático: sube una los precios y, a continuación, las demás. Desde el verano pasado el flete de un tráiler desde China pasó de 1.500 euros a 2.800.
-¿Qué opina de la subida del IVA al 18%?
-Va a perjudicar a las rentas más bajas. A personas con poder adquisitivo les da igual que sus gastos sean 800 o 900 euros al mes. A los que tienen pocos ingresos, no. Eso puede hacer que reduzcan sus compras.