R. V. / M. C.
A falta de paseos al borde del mar y espacios para bares y tiendas, la operación de suelo industrial prevista para los terrenos de Mina La Camocha en el Plan General de Ordenación es muy similar a la que se tiene en mente para Naval Gijón. También se trata de mantener el carácter productivo de un suelo que siempre ha estado ligado a la economía local pero dando el salto de un sector industrial tan tradicional como el minero a un planteamiento más tecnológico donde las empresas que se implanten allí tengan una fórmula de actuación similar a las ya ubicadas en el Parque Científico y Tecnológicos. Igual que su estética constructiva.
Gijón busca, sin llegar al mismo nivel de altísima cuantificación y componente tecnológico que en Cabueñes, empresas sin humos, vertidos ni ruidos que se instalen en esa superficie de 192.707 metros cuadrados, que tiene una edificabilidad total de 67.447 metros cuadrados. El terreno de La Camocha busca ser algo más que un simple polígono industrial.
El plan especial que desarrolle este enclave industrial debe partir, y así lo indica la ficha del planeamiento general, del análisis del patrimonio existente «con el objeto de determinar aquellos edificios y elementos que deberán conservarse. Se propondrán alternativas para su uso así como modos de intervención en los edificios y elementos merecedores de conservación». El nuevo catálogo urbanístico ya marca que el análisis del conjunto productivo de la mina ubicado en la parroquia de Güerces debe tener en cuenta la singularidad del castillete, la sala de máquinas y la maquinaria del pozo 3 demás de la chimenea, las oficinas, la casa de aseos y la subestación eléctrica. La construcción del conjunto minero tuvo lugar en la década de los treinta del siglo pasado.
El grado de protección de cada uno de estos elementos se determinará tras ese estudio especial que se impone y que debe contar con un informe de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias en atención al interés patrimonial de este conjunto industrial.
Una gran diferencia entre el desarrollo del enclave industrial de Naval Gijón y el de Mina La Camocha, es que el primero será impulsado desde la iniciativa pública mientras el segundo se deja a la privada.