Pablo TUÑÓN
El deporte asturiano está de moda. Si en la Roja hay una destacada representación del Principado, en el panorama hípico no podía ser menos. La mitad del equipo nacional que hoy participa en la Copa de Naciones del Concurso de saltos internacional oficial (CSIO) de Gijón, un equipo compuesto por cuatro jinetes salta en casa. Y las expectativas son altas. Porque las actuaciones del avilesino Sergio Álvarez Moya y del poleso Julio Arias serán decisivas para el resultado que obtenga España, que busca una nueva hazaña para volver a la Liga Meydan (primera categoría del Campeonato hípico mundial), de la que fue apeada apenas hace un mes en Dublín.
«Creo que hacía unos cuantos años que no corríamos aquí dos asturianos en el equipo nacional. La última vez fue con Luis Escobar», rememora Álvarez Moya, quien considera que, con un poco de fortuna, existen posibilidades de ganar la Copa de Naciones. «Si tenemos un buen día y encajamos los resultados de la primera manga con los de la segunda, podemos estar ahí», explica el avilesino. De la misma opinión es Arias, que, sin embargo, lanza el aviso: «No somos los claros favoritos porque vienen los primeros combinados de Irlanda y Francia». Lo que no quita para tener grandes virtudes: «Somos un conjunto muy joven, con una media de edad de unos 25 años. Podemos aspirar a todo y siempre hay alguna opción», considera Arias.
A Julio Arias, que participa por primera vez como profesional en Gijón, las cosas no le están saliendo bien de momento, muy a su pesar. «Me hace muchísima ilusión estar aquí, ya que es el concurso más importante de mi tierra y desde pequeño lo vivo como lo máximo», señala. Álvarez Moya, aunque tiene más experiencia profesional, se divierte también, sobremanera en Las Mestas. «Aquí siempre disfruto. Estoy en casa, con la familia, y con este trabajo tampoco es que pase demasiado tiempo en Asturias», afirma el avilesino, que opina que las instalaciones gijonesas «poco a poco van mejorando y se tienen que ir modernizando aún más».
El público de Las Mestas constituye otro punto diferente a lo habitual en el circuito internacional. «Es el más bonito porque cuando lo haces bien te apoyan, pero cuando lo haces mal son bastante duros», explica Arias. Álvarez Moya señala hacia las apuestas como «un aliciente que hace que la gente se involucre mucho más en los recorridos». Pero a ellos casi no les hace falta. Ambos son los de casa; la Roja que monta a caballo.